Comenzó la confrontación… del miedo.

Por Roberto Rendón Vásquez.

Hasta lo políticos “modestos” han leído en la Constitución los incisos 2 y 5 del artículo 113°, la tercera frase del 117°, el 133° y 134° que se refieren a la vacancia de la Presidencia y la disolución del Congreso. Obviamente ambas partes “se cuidan”. Sabíamos que la confrontación se evidenciaría en el Congreso de la República. En la situación política actual hay dos “sectores” que tienen definida su posición respecto a la otra lo que “con sus críticas” lo vienen haciendo público. Pero  …. no carecen del miedo de ser vacado del alto cargo nacional o que sobrevenga la disolución del Congreso, respectivamente.

Se evidencian los temores. Los congresistas no ignoran que no aprobar “la confianza” al primer gabinete ministerial agota la posibilidad de una segunda “desaprobación” y les sobrevendrá la disolución de “su Congreso” y perderían los “sacrificios” que les costó ser elegidos. Por ende, era evidente la confianza del día 27 de agosto. Ya dijimos que hay dos claras posiciones (cada una con sus aliados) en el Congreso que son casi iguales; las bancadas chicas” “darán la mayoría. Cuenten los votos “a favor” de tres sectores. De los “chicos” han juntado 12 votos; si estos hubieran “ido” al otro lado no hubieran alcanzado los 73 de la aprobación. Reiteramos la balanza estará en manos de los “chicos” y su posición evidencia claramente el temor a que se disuelva el Congreso con lo que perderán “sus esfuerzos” para postular.

Hay miedo en ambas posiciones políticas. Al presidente podrían vacarlo con aplicación de normas precisas señaladas en el artículo 113° de la Constitución y buscarán como hacerlo de lo cual él se cuidará. A su vez los congresistas harán “argumentaciones” para evitar censurar dos veces al Consejo de ministros. Ambos sectores dirigirán sus miradas a las bancadas chicas.

Mientras ello podría ser como se expone, si en el Perú no se adoptan medidas claras para recuperar y/o atraer a empresarios que inviertan capitales para aperturar importantes centros de trabajo que den empleo significativamente remunerado, caerá definitivamente la economía nacional, aumentará la pobreza, los servicios públicos terminarán por colapsar. Repartir dinero del erario nacional no soluciona el problema sino el trabajo remunerado. Ante la crisis económica y política, el pueblo saldrá a las calles no solamente para protestar por la demagogia sino para exigir soluciones socio económicas. Podría sobrevenir “cambios bruscos” en la Nación.

¡Que el pueblo este alerta!

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