El presidente de México rindió su informe.

Está semana el presidente emitió su informe presidencial, es un análisis que entrega el titular del ejecutivo para rendir cuentas sobre su gestión.

El informe debe entregarse cada año, sin embargo, el actual presidente ha emitido varios informes sin guardar una periodicidad. El primero fue a los 100 días de haber tomado posesión del cargo de presidente, entonces, este es otro informe más a su lista de informes cuando a él se le ocurra.

Anteriormente, era una costumbre -por no decir faramalla- que el presidente leyera su discurso ante las cámaras de Diputados y Senadores, era algo realmente tedioso y sinsentido, era un evento que duraba horas y todo para que, al finalizar se le aplaudiera al presidente, pues en el evento no había lugar para preguntas o inquietudes sino simple y llanamente para aplaudir cualquier cosa que dijera el presidente, era conocido coloquialmente como “el día del presidente”.

Lo anterior, fue modificado por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, que modificó el artículo 69 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con el objetivo de hacer más rápido y conciso el día del informe, dejando de hacer  obligatoria la presencia del Ejecutivo federal para entregarlo, ahora es suficiente enviarlo por escrito.

En el discurso Andrés Manuel López Obrador, hizo hincapié en el aumento de las remesas y, una vez más, en sus 3 grandes caprichos; el aeropuerto, la refinería y el tren maya, obras que serán construidas durante se gobierno.

El presidente omite manifestar que él no tiene ninguna injerencia en el envío de remesas, irónicamente si el envío de remesas es mayor, es porque la gente que habita en México no cuenta con los recursos suficientes y requiere de un mayor apoyo de sus familiares trabajando en Estados Unidos. Repito irónicamente se cuelga la medalla de circunstancias que ni siquiera tienen su origen en el país, pues el origen es el vecino del norte y las remesas son en dólares, ósea, no tiene nada que ver la administración del presidente, absolutamente nada.

Respecto al aeropuerto, es realmente irrisorio que siga hablando de un proyecto que generó la cancelación de otro que ya estaba avanzado y que generó el pago de indemnizaciones a diversas empresas por cumplir un berrinche más, pues ya se ha hablado en demasía de la mala planeación, de la ubicación, es más, el diseño del aeropuerto cancelado ganó un premio internacional, pero todo esto fue ignorado por el presidente, resultando en perdidas millonarias para el país que son pagadas con impuestos de contribuyentes de millones de mexicanos.

Igualmente, hablar de una refinería en tiempos en que los países están invirtiendo en energías limpias, en energías menos contaminantes, en tiempos en que Petróleos Mexicanos (PEMEX) está en crisis; parece un discurso de los años 80 y, que no se da cuenta del anacronismo de sus ideas.

Posteriormente, el tercer gran proyecto, es el tren maya, que ha sido atacado por la ruta que atravesará zona de selva, aunado a que serán zonas sin protección ni vigilancia, lo cual se traducirá en un foco de asaltos y robos.

Por último, también habló sobre el tema de la pandemia, cuando la población dejo de tomar enserio las declaraciones del gobierno desde hace meses por las inconsistencias declaradas; para tener una idea de lo incongruentes de las declaraciones; el propio López Obrador expreso en cadena nacional que con un escapulario estás a salvó del COVID; han declarado que la ciudad de México está en semáforo rojo pero que los niños ya pueden ir a las escuelas.

Así como se lee, hay nuevas variantes de la cepa, mas el gobierno considera seguro que los niños acudan a los centros escolares.

Es una semana de reflexión para el pueblo mexicano, el informo tiene como objetivo que sea evaluado el desempeño del ejecutivo durante tiempo de su administración, tristemente, el informe se enfocó en situaciones que ha venido declarando el presidente desde hace meses, no expreso nada nuevo ni contundente; fue redundante -o idéntico- con sus declaraciones de los últimos 8 meses.

En conclusión, el presidente entregó un informe en el cual dijo lo mismo que ha dicho desde hace más de un año, reprobable a todas luces.

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