Punto de Encuentro

¿Qué hacer por la patria?

Por Antero Flores-Araoz

Como decíamos en artículo anterior, el balance del gobierno del profesor Pedro Castillo Terrones, es por decir lo menos, francamente deplorable. Decir gobierno es una demasía, pues lo que tenemos es un desgobierno.
Observamos el encarecimiento de las cosas, alimentos, servicios, transportes y cuantas otras cosas transables existen, la inflación es como dicen los economistas “galopante”, la relación sol-dólar de correr, el endeudamiento nacional in crescendo y, ello no solamente es por consecuencia de la pandemia del COVID 19 que aun azota al mundo ni por la guerra entre Rusia y Ucrania, tiene también alto componente nacional.


En lo nacional vemos el populismo, tanto del Ejecutivo como también del Congreso. Somos testigos de la forma irresponsable en que se ha hecho seda y pabilo el presupuesto nacional, como los ingresos del Estado no están alcanzando para solventar los gastos corrientes y de inversión, como se ha ido nombrando personal meramente burocrático por doquier, para contentar a los amigos de los depredadores de nuestra economía; incluso se han aprobado leyes populistas que no hay como solventar, devolviéndose hasta aportes que en un principio fueron para un fondo de vivienda pero mutó a ser impuesto. Así podíamos seguir y seguir.

A lo económico hay que agregar lo social y lo político.  En lo social la conflictividad aumenta, sobre todo en el área minera, sin que el Gobierno asuma su rol de cautelar o restablecer el orden público.  Estamos en el ejercicio del dejar hacer-dejar pasar, lo que de suyo es sumamente irresponsable.

En lo político, la ideología de los gobernantes y del partido que llevó al gobierno al profesor Castillo, nos lleva al descalabro al atentar contra todo lo establecido y que significó una buena direccionalidad los últimos 30 años. Se suma a ello la falta de calificaciones de los funcionarios públicos que se nombran, salvo pocas excepciones.

Las acusaciones contra el gobierno y los gobernantes van en ascenso y las hay tanto serias como de las otras, las noticias que todos los días nos nutren de sabor amargo nos causan indignación, pero también nos hacen sentir que los medios de prensa, más que de información u opinión, son crónicas criminales y lejos de verse hojas de vida de gente de bien, nos vamos acostumbrando a prontuarios penales.

La pregunta que cae de madura es ¿Y ahora qué hacer? En lo personal creo que la respuesta es buscar las soluciones a través del diálogo y la concertación. Ha llegado la hora en que es indispensable remar el barco nacional hacia un destino común, cuya meta sea el desarrollo, la recuperación de la inversión, la reducción de la conflictividad social, el incremento del empleo y la búsqueda del bien común.

Todo lo expuesto en el párrafo anterior requiere de buena voluntad de todos los actores políticos, pero sobre todo el cambio de gabinete, para que todos los ministros naveguen hacia una conducción profesional, ética y eficiente del Perú, que no puede limitarse a solo dos o tres de ellos.

 

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