Por Roberto Rendón Vásquez.
En tan sólo un año y una semana del actual régimen gubernamental se han producido cuatro (casi cinco) gabinetes ministeriales y nombrado decenas de ministros de Estado y de las 10 bancadas congresales ahora hay 13 más un grupo de no agrupados. Se ha producido una aglomeración confusa de sucesos políticos. Hay confrontaciones; sectores políticos que persiguen vacar al Presidente de la República atribuyendo actos de corrupción a su entorno que han motivado investigaciones en el Congreso y el Ministerio Público. En el Congreso hay sectores confrontados denominados de derecha e izquierda, pero cada “bancada” carece de unidad. Los que “piden” la vacancia presidencial no logran la mayoría requerida constitucionalmente. En respuesta afrontan el pedido de disolución del Congreso.
Resulta importante e imprescindible señalar que tanto en el Poder Legislativo y el Ejecutivo durante el año calendario no han resuelto los graves problemas nacionales que están afectando severamente la economía nacional y vamos camino a una crisis económica, social y política con evidencias de inflación, recesión y devaluación de nuestra moneda. La Falta de inversiones de procedencia nacional e internacional es por falta de confianza en los Poderes Estatales peruanos que no generan la constitución de nuevos centros de producción de bienes y servicios para el mercado nacional e internacional, que utilicen mano de obra nacional a la que con remuneraciones racionales impidan la informalidad y la pobreza. Se requiere que el Estado cumpla con ofrecer eficientes servicios públicos en salud, educación, trabajo, transporte, seguridad, etc.
Los políticos que “actúan” en los Poderes Ejecutivo y Legislativo van evidenciando cada vez más ineficiencia y ante sus mutuas confrontaciones de vacancia presidencial y/o disolución del Congreso, es inocultable que cada vez mayor número de ciudadanos pide que “se vayan todos” y que se convoque a nuevas elecciones generales. Sin embargo, dada la experiencia de las últimas décadas, la población no tiene confianza en los políticos. Usan los procesos electorales para “llegar” a un cargo público con “fines personales”. Lamentablemente los sistemas de control de actos públicos de inversión no han demostrado que han cumplido sus deberes y obligaciones legales. El Congreso, el Ministerio Público y/o Poder Judicial y la Contraloría no han cumplido con efectuar el control previo, simultaneo y posterior de “inversiones” públicas efectuadas en los últimos decenios. La corrupción se conoció en el Perú porque fue evidenciada en Estados Unidos en el caso Odebrecht.