Rafael López Aliaga es el nuevo Alcalde electo de Lima, su anhelo de convertirse en el alcalde de los cerros y su oposición al régimen de Castillo decidió su victoria. Y es que los electores limeños no solo requieren mayor seguridad o mejores servicios, sino también de un líder que enfrente a la organización criminal que esta destruyendo nuestro país.
Aunque, muchos “opinologos” aseveran que un Alcalde no puede ser un opositor del gobierno, porque su función es dialogar por mayor presupuesto o prerrogativas para su jurisdicción. Aclaremos primero que las municipalidades pueden autofinanciarse mediante instrumentos financieros; y, la dación de mayores prerrogativas compete al Legislativo y no al Ejecutivo.
Ahora que aclaramos que el Alcalde no es un lacayo del gobierno central, debemos responder ¿si el alcalde puede ser un opositor del gobierno? Nuestra historia nos demuestra que es posible. Es así que Alcaldes como Billinghurst, durante la Republica aristocrática; o Alberto Andrade en el fujimorismo, asumieron un rol activo de oposición contra el gobierno, en tanto, el contexto político, como hoy, así lo exigía.
Nos centraremos en Billinghurst, por el símil con Rafael, próspero empresario y opositor a Republica aristocrática. En sus años mozos acompaño a Nicolas de Pierola “el califa” en sus peripecias insurrectas contra la elite civilista como la aventura del talismán, la asonada de Moquegua y la toma del Huáscar.
En su madurez fue electo Alcalde de Lima en 1909,en reemplazo a Antero Aspillaga debido a la renuncia de este, centro su gestión en satisfacer las necesidades populares, lo que lo llevo a higienizar la ciudad, crear puestos de mercado donde se vendían los productos a precios justos y sortear casas para obreros. Esto le granjeo popularidad y el apelativo de “benefactor de los pobres”.
Es así que se presentó como candidato a la presidencia de la Republica en los comicios de 1912.Los cuales el mismo calificaría de fraudulentos, debido a que se le negó su inscripción y dejo como único candidato al civilista Antero Aspillaga.
Empero, estas irregularidades, al igual que hoy, se venían dando desde años atrás, como señala Pareja Paz Soldan, el segundo civilismo se mantuvo en el poder mediante la falsificación sistemática del sufrago y actas electorales. Sin embargo, en 1912 el pueblo reacciono y salió a las calles pidiendo la anulación de las elecciones.
Por primera vez el pueblo peruano seria protagonista de su historia logrando: (i) la anulación de elecciones, (ii) la designación de Guillermo Billinghurst como Presidente por el Congreso; y (iii) el fin momentáneo de la Republica aristocrática.
Como vemos, cuando las circunstancias lo exigían, el Alcalde Lima ha asumido un rol opositor contra el gobierno. Por ello, hoy Rafael tiene el deber, como Billisghurst, no solo satisfacer las necesidades populares y ganarse el apodo de Alcalde de los cerros; sino además, de enfrentar a Castillo y la organización criminal que dirige.