Punto de Encuentro

Fútbol peruano (con un toque japonés)

Ayer estaba haciendo “zapping” y me doy con la sorpresa de que todavía siguen repitiendo “El Chavo del Ocho” en el 4.

Aunque me causa nostalgia, no aguanté mucho y cambié de canal. La razón es obvia: tanto lo repiten en la tele que ya me sé de memoria todas sus frases y personajes. Pero de todo su variopinto repertorio, recuerdo a uno en especial, que incluso sobrepasaba la ficción. ¿Se acuerdan del “Honorable Karateka «Silbato Yamasaki»”?  

El “Silbato Yamasaki” fue un personaje caricaturizado por Edgar Vivar y con el que quisieron homenajear a don Arturo Yamasaki Maldonado, un reconocido árbitro peruano de ascendencia japonesa y que posteriormente se nacionalizó mexicano.

Su fama era tal, que incluso él mismo tuvo una breve aparición como árbitro en la película “El Chanfle” de Chespirito.  

Los medios lo recuerdan como “el mejor árbitro peruano de la historia” (y del mundo)[1]. Fue uno de los pocos (o de los únicos) peruanos que ha pisado las canchas de tres mundiales (Chile ‘62, Inglaterra ‘66 y México ‘70) y en los Juegos Olímpicos de México ‘68 y Munich ‘72.[1] Su destacada labor como árbitro salió a relucir en todos estos encuentros.

Aunque ya no está con nosotros (falleció en el 2013), muchos aún recuerdan al árbitro Yamasaki o, ¿por qué no? al Silbato “Yamasaki” de “El Chavo”.

Realmente, hay pocos peruanos que se destacan en el fútbol nacional o internacional. Y si hablamos de llegar al mundial, sería algo onírico, y hasta creo que irónico, para muchos en estos días. Pero vale la pena soñar (y esforzarse).

Recordando épocas algo lejanas, tenemos a los “pelícanos” del Unión Huaral. Si bien no llegaron a un mundial, su victoria frente al Sport Boys en 1976 es un claro ejemplo de dedicación y constancia. Fue el primer equipo provinciano en ganar un campeonato nacional. Pero lo destacable o interesante no queda aquí. Su mascota oficial tiene un origen que me pareció muy curioso para contar.

Se cuenta que los hinchas del Club en Huaral solían reunirse en las afueras de una tienda de japoneses de apellido Okumura. Usaban un tronco que allí había para sentarse a conversar, celebrar o solo descansar. Un día, un gracioso que pasaba por ahí, los vio y dijo: "Ve ahí, están igualitos que los pelícanos en Chancay que están todos "arrumados"[2]. Así fue cómo escogieron al pelícano como la mascota oficial del equipo.

Seguramente pasarían casi desapercibidas estas dos pequeñas curiosidades que tienen un toque japonés. El tiempo pasa y muchas veces, los recuerdos se olvidan. “Pos, pa’ qué te digo que no, si sí.”

[1] AUDAF

[2 ] Juan Luis Orrego Penagos (blog “Rumbo al Centenario”)

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