No hay amor más comprometido con la patria que el de los jóvenes que se enlistan en nuestras Fuerzas Armadas. Hombres y mujeres que lejos de pensar primero en sus familias e intereses personales, están resueltos a afrontar riesgos y peligros, todo por nuestro derecho a la paz y a la seguridad. Pero hoy, me pregunto ¿qué mensaje les estamos enviando a esos cadetes? ¿Seremos capaces de corresponder con justicia a su sacrificio?
Solo veamos lo que está sucediendo con nuestros 140 valerosos comandos del operativo Chavín de Huantar que después de 18 años de devolvernos la paz tras rescatar a los rehenes de la Embajada de Japón tomada por terroristas del MRTA, al parecer, seguirán siendo perseguidos y acusados, ahora en el fuero común por la presunta ejecución extrajudicial de tres subversivos.
Cualquier mensaje positivo cede a la realidad. Una defensa insuficiente del Estado peruano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que no pudo defender nuestro poder soberano de administrar justicia, incapaz de probar fehacientemente si se formó una línea de mando paralela, solicitando dos prórrogas durante el proceso, tiempo suficiente que nos hizo llegar a la Corte IDH.
La CIDH no cuestiona el operativo, lo reconoce como impecable, pero si establece responsabilidad al Estado Peruano por lo que dejo de hacer, en su debido tiempo. Pero esto no convierte a nuestros héroes en culpables, y la Corte debe considerar que fueron ya investigados y absueltos en nuestra jurisdicción respetándose el debido proceso.
Ahora se victimiza a los terroristas caídos, todo a favor de ellos y nada para nuestros valerosos soldados. Ellos que merecen nuestro reconocimiento porque ese día les importó más cumplir con su deber que la posibilidad de dejar huérfanos y viudas. Ese es el deber que hoy cuestionan, mancillando su honor.
Ellos no necesitan ceremonias ni medallas, pero si un reconocimiento real a su sacrificio y al de sus familias: un juicio justo. De otro lado, si el Congreso presuroso le otorgó una pensión de gracia a un fallecido cantante criollo, ¿qué hizo por nuestro Chavín de Huantar que ahora tienen que afrontar las falencias del sistema? ¿Así tratamos a nuestros héroes?.