Punto de Encuentro

Los residuos también son energía

La inadecuada gestión de residuos sólidos en el Perú es un problema latente que pone en riesgo la salud de la población, deteriora el ornato público, genera emisiones de gases de efecto invernadero e incluso puede desencadenar conflictos sociales y políticos.

Gran parte del problema radica en que no contamos con suficientes lugares de disposición final para los residuos sólidos. A nivel nacional sólo existen 9 rellenos sanitarios en operación (4 en Lima, 1 en Ancash, 2 en Junín y 2 en Cusco) y sólo un relleno de seguridad para el tratamiento de residuos sólidos peligrosos ubicado en Lima.

Los gobiernos locales hasta el momento siguen demostrando ineficiencia e incluso desinterés por realizar una gestión integral de los residuos sólidos, mientras la población debe seguir conviviendo con vertederos a cielo abierto, playas contaminadas y ríos llenos de basura en sus cauces.

Sin embargo, la situación podría cambiar si nuestras autoridades y el sector privado comienzan a ver los residuos como una fuente energética y de ingresos económicos.

Como está estipulado en la primera ley de la termodinámica: la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Es así que los residuos sólidos pueden ser transformados nuevamente en energía mediante distintos procesos como la combustión directa, en donde se realiza la incineración de los residuos para la producción de vapor que es utilizado luego para accionar turbinas y producir electricidad (modelo ampliamente empleado en Suecia); o la gasificación, en la cual los gases emanados por los residuos son colectados y quemados para proveer energía motriz a turbinas de generación eléctrica con la opción de extraer electricidad adicional del calor de los gases.

En el Perú ya existe un ejemplo exitoso de la producción eléctrica en base a residuos sólidos: la Central Térmica de Biomasa de Huaycoloro perteneciente a la empresa Petramás, la cual inició sus operaciones el 28 de octubre del 2011. En esta planta, los tres millones y medio de kilos diarios de basura que recibe el relleno sanitario de Huaycoloro y que constituye alrededor del 42% de los residuos sólidos que genera toda la ciudad de Lima Metropolitana, se convierten en 4.8 MWh de energía eléctrica que es inyectada al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). Petramás viene recibiendo ingresos económicos por la venta de energía bajo el contrato establecido con el Estado Peruano en la “Primera Subasta para el Suministro de Energía Eléctrica con Recursos Energéticos Renovables (RER)”, en el cual se comprometió a suministrar un total de 28,294.80 MW de electricidad anuales por un periodo de 20 años. Esta planta además obtuvo el financiamiento del Banco mundial bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), por la reducción de emisiones de CO2 y ha ofrecido posibilidades de empleo a 2 mil trabajadores.

Por otro lado, entre las propuestas diseñadas en el documento de Planificación ante el Cambio Climático (Plan CC) a propósito de la última conferencia de las partes (COP 20) desarrollada en nuestro país, se encuentra la construcción de rellenos sanitarios con captura y quema de metano y posterior generación de energía eléctrica para su inyección al SEIN. Estos rellenos sanitarios serían construidos en Arequipa, Callao, Chiclayo, Loreto, Piura y Trujillo, y tendrían una vida útil de 15 años.

Esperemos que iniciativas como la de la empresa Petramás se multipliquen en el sector privado, pero también que muchos más gobiernos locales tomen las riendas del manejo de residuos sólidos en sus jurisdicciones, no sólo para el beneficio de la salud pública y el medio ambiente, sino también para la generación de empleo e ingresos económicos en todo el país.

 

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