Punto de Encuentro

Tras cuernos, piedras

Reza el dicho: "Lo que mal comienza, mal termina". Y Luis Castañeda Lossio está acabando con lo último que quedaba de La Pampilla. El semillero de los tablistas peruanos se está quedando sin orilla y está a punto de perderse completamente. Recordemos que el tercer carril de la Costa Verde ya le había quitado malecón. Y, ¿por qué tanta burrada?. Simplemente porque Castañeda no ha querido escuchar a la voz de la experiencia (técnicos especialistas y surfistas que del tema saben y mucho).

El oleaje que anunció la Marina de Guerra para los próximos días lo hizo actuar rápido pero mal. Para colocar esas enormes piedras requería de una autorización por parte de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas. Ahora la Municipalidad Metropolitana asegura que retirará las rocas, que era solo una acción de emergencia por unos días. Es decir, tanto chongo por no saber comunicar. Al final todos los limeños pagaremos el capricho si se concreta la multa que impone en estos casos la Autoridad Marítima Nacional. Y lo que se viene será más serio. La obra podría transgredir la "Ley de protección de rompientes" cuyo reglamento fue promulgado en el 2013 por el presidente Ollanta Humala después de 13 años de aprobada la norma.

Pero lo que no se ha dado cuenta el burgomaestre limeño es el daño que le ha hecho a la imagen de la Policía Nacional. Los agentes que llegaron a La Pampilla son protagonistas de memes en las redes sociales y, no tengo duda, de notas informativas que han recorrido el mundo. Llegaron al lugar a solicitud de la comuna capitalina porque un grupo de tablistas no dejaban colocar las rocas. Terminaron en un enfrentamiento absurdo a orillas del mar con deportistas pacíficos, desarmados y que sólo querían defender su "hábitat". No olvidemos, nuevamente, que la MML debía pedir autorización a la Marina de Guerra. Estado versus Estado. Gracias Castañeda

El alcalde de Lima está desorbitado. Ahora ya no solo es mudo sino sordo. Su supuesto "activo político" podría revertir si sigue haciendo lo que le da la gana. Del "roba pero hace obra" ha pasado al "incumple las normas pero hace obra". Al bypass de 28 de julio se suma el despropósito en la Costa Verde. Con esto, paradójicamente, el líder de Solidaridad Nacional se está pareciendo mucho a su predecesora. Si bien hay que reconocer que Susana Villarán le dejó esta bomba de tiempo, Castañeda no ha sabido desactivarla. La exalcaldesa se lavó las manos y paralizó las obras antes de dejar el cargo. No tengo detalles del contrato pero debió exigirse primero los muros de contención. Cuidado que el olón de La Herradura se convierte en el olón de La Pampilla. Ojalá sin ninguna tragedia que lamentar en las pistas que, como leí en Twitter, no se dejan pintar de amarillo.

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