A poco más de una semana de haber culminado el sufragio de la primera vuelta de las Elecciones Generales de 2026 (12 de abril), escucho y leo a algunos analistas y políticos, preguntándose: ¿cómo surgió la votación tan “alta” del 12% para de Roberto Sánchez? Un candidato que se posicionó como representante de la izquierda radical y antisistema, con el apoyo explícito del ex Presidente Pedro Castillo y Antauro Humala. El bolsón electoral de Roberto Sánchez se ha concentrado en el Norte andino y Sur andino, regiones donde candidatos anti “establishment” como Alejandro Toledo en 2001, Ollanta Humala en 2006 y 2011, y Pedro Castillo en 2021, obtuvieron en promedio, casi un 30% de los votos válidos en las primeras vueltas.
El candidato radical y antisistema que mejores resultados consiguió fue Ollanta Humala, con 30,6% en 2006 y 31,7% en 2011. Para las Elecciones Generales de 2021, Pedro Castillo con su simbólico sombrero, emergió como el candidato aglutinante del segmento de electores radicales y antisistema, y obtuvo 18,9% de los votos válidos en la primera vuelta de 2021.Así que retrospectiva y comparativamente, el porcentaje de 12% de votos válidos obtenido por Roberto Sánchez en esta primera vuelta presidencial, equivale al 40% mercado potencial del segmento electoral radical y antisistema (30% en promedio desde 2001), y equivale un 63,5% respecto al 18,9% que alcanzó Pedro Castillo en la primera vuelta de 2021.
Entonces, que un candidato radical y antisistema como Roberto Sánchez, obtenga un 12% en la primera vuelta de 2026, no representa ninguna sorpresa. Al contrario, su desempeño está por debajo de los resultados electorales que obtuvieron Ollanta Humala (primeras vueltas en 2006 y 2011) y Pedro Castillo (primera vuelta en 2021). En un siguiente artículo de opinión, analizaremos el contexto electoral de este 2026, y plantearemos algunas hipótesis de las razones por las que Roberto Sánchez no logró capitalizar todo el mercado potencial que representa el 30% del electorado radical y antisistema.