Andrés llega a la casa aliviado, por la mañana realizó una cola de varias horas, fue atendido por una señora que no lo miró a los ojos, le pidió sus papeles, dinero y le entregó un carnet. Ahora Andrés podía recuperar sus aportes al Fonavi.
“Por fin, recuperaré mi dinero, valió la pena hacer la cola, en la asociación de Fonavistas uno se inscribe y ya recién te pagan, claro tienes que dar un dinerito mensual, pero en comparación de lo que nos devolverán no es nada” dijo Andrés.
Felizmente Andrés, tiene hijos y nietos informados, con cariño le explicamos que en realidad el pago no era necesario, que la verdadera inscripción se hacía por internet, llenamos su formulario y él se sintió indignado, aunque desconfiaba de nuestra inscripción. “Quizás deba ir a una oficina y mostrar mis papeles, cara a cara” decía.
Andrés no salió en la primera lista, nos hechó la culpa, dijo que seguro habíamos llenado mal el formulario, que quería una dirección para ir a hablar con alguien, se le explicó entonces que este grupo fue elegido casi al azar. Que ya le iba a tocar, que no se preocupe. Andrés no fue más a la asociación de Fonavistas, y jamás reclamó sus 20 soles.
Ahora podrá recibir la devolución de sus aportes este jueves. Es una suma bastante baja. Seguro si seguía aportando iba a estar en pérdida. Tuvo la suerte de confiar en su familia, y se evitó colas y gastos innecesarios.
Pero lamentablemente no todos los ancianos han corrido la misma suerte. Y por eso cuando los veo haciendo las largas colas, voluntariamente llevando sus documentos, pienso en la esperanza que tienen de recibir más, de seguir confiando en que así será, de creer nuevamente en una asociación que tiene ahora su mira en obtener una notoriedad política.
No se dan cuenta que han pagado las campañas de candidatos que han perdido en esta elecciones, con la esperanza de recibir lo que creen justo. Se le reconocé a la asociación de Fonavistas la lucha de varios años por la devolución, pero igual debe ser investigada, y si está en falta, seriamente castigada, no sólo por la justicia, si no por la sociedad civil, porque no hay nada peor que jugar con la esperanza de la gente.