Por Roberto Rendón Vásquez
La Corriente de El Niño es un fenómeno normal y periódico todos los finales de año que consiste en un flujo de aguas cálidas que se desplaza hacia el sur frente a las costas de Perú y Ecuador. Su nombre fue dado por pescadores locales en referencia al Niño Jesús porque se manifiesta durante la época navideña. Suele traer consigo lluvias estacionales. Es necesario comprender su impacto y distinguir entre la corriente anual y el fenómeno global.
El Fenómeno de El Niño es un evento oceánico local y estacional que consiste en una impredecible alteración climática a gran escala. Es el calentamiento del océano que altera la atmósfera, causando impactos drásticos dependiendo de la región. Ocurre cada 2 a 7 años cuando los vientos alisios se debilitan o invierten, provocando que masas de agua anormalmente calientes se acumulen frente a las costas sudamericanas en lugar de ir hacia Asia. Este desequilibrio afecta los patrones climáticos globales con impactos globales y severos.
Tiene efectos. En Sudamérica aumenta considerablemente la evaporación y la temperatura del mar produciendo lluvias torrenciales, inundaciones y huaicos en zonas normalmente áridas en la costa norte y central de Perú y Ecuador y también suele producir sequías en algunas zonas e inundaciones en otras.
En el mar (Ecosistemas Marinos) al ser más cálidas las aguas y pobres en nutrientes, perjudican la pesca tradicional y reducen la biomasa de especies marinas de aguas frías.
En el Perú, las familias afectadas y las autoridades locales y nacionales "no ganan experiencia". Lamentablemente, pese a que "periódicamente" muchas poblaciones norperuanas sufren las consecuencias de los huaicos producidas r el "Fenómeno del Niño" que ocasiona el aumento del caudal de ríos, derrumbes, etc. Por ello reiteradamente hemos sugerido a los lectores y autoridades que adopten medidas de previsión para evitar los problemas que ocasiona “El Niño”.
Se conoce ancestralmente las zonas de probables desastres, pero las autoridades consienten que se instalen viviendas al borde de ríos, junto a quebradas o al pie de cerros y lugares donde se producen huaicos pero los "pobladores" (muchos son invasores) no tienen conciencia de los riesgos de los desastres naturales pero solicitan y exigen al Gobierno Central, los locales y municipales que les "instalen" servicios públicos (agua, desagüe, luz eléctrica, etc.) y hasta que les otorguen "títulos de propiedad" y los gobernantes locales se ufanan por "atender esos pedidos". Por otra parte, conociendo los lugares de riesgo, esas autoridades no adoptan medidas de seguridad como, previo estudio de suelos, construir cercos de concreto armado para dar seguridad a los lugares de riesgo.
“Afectados” y autoridades, cuando ocurre un desastre se victimizan y piden ayuda porque lo han perdido todo. Ni siquiera las escuelas, centros de salud y las “calles” las hacen con edificaciones seguras. Reaccionan cuando se produce el desastre. Ni las autoridades municipales, regionales o nacionales ni los propios afectados adoptan medidas de previsión y seguridad.
En lugares de riesgo, tanto las autoridades nacionales como las regionales y municipales, enérgicamente deben impedir a toda persona o familias que edifiquen "viviendas" o talleres (sean rústicas o material noble) en esos lugares de alto riesgo. Las autoridades tienen la potestad de sancionar legalmente a "invasores" y "repartidores" de lotes. Si hay pobladores que requieren se les proporcione lugares para sus viviendas o talleres, las entidades públicas competentes deben legalmente asignar terrenos saneados y seguros a entidades formalmente constituidas con los ciudadanos honestos, respetuosos y disciplinados. Esto mejorará la organización popular constituida legalmente. Autoridades y ciudadanos deben actuar organizada, consiente y prudentemente.
Pese a los desastres en el Norte por el Fenómeno del Niño, hasta hoy no han concluido las obras de prevención. No han realizado las necesarias para prevenir consecuencias del "Fenómeno del Niño". Aún hay ausencia de obras de encauzamiento en algunos puntos críticos; por ejemplo, en los ríos Rímac, Lurín y Chillón; no han edificado defensas ribereñas de reforzamientos de bases de puentes afectados durante los fenómenos del "Niño Costero".
Ante lluvias intensas en las partes altas de las cuencas de los ríos, habrá sedimentos hacia la parte baja, colmatación en los lechos de los ríos, desbordes e inundación de zonas cercanas a las fajas marginales afectando lugares de vivienda como la agro ganadería
Pobladores y autoridades ¿hasta cuándo no van a aprender de esas experiencias?