Por: Luis Yntor
La sra. Fujimori ha cedido precipitadamente, ante el chantaje de México y de la izquierda comunista peruana, otorgando a medianoche salvoconducto a Betsy Chávez, quien no es perseguida política y con ello crea un precedente nefasto. Con este acto la sra. Fujimori nos coloca como un estado débil ante otro estado y con la izquierda comunista movadefista, se congracia para obtener consenso en el parlamento.
Si bien es cierto debemos ser respetuosos de los Convenios internacionales y que según el Gobierno con el salvoconducto a Chávez, el Perú no ha renunciado a su derecho de continuar procesandola y en su momento pedir su extradición, nada garantiza que México entregue extraditada a Betsy Chávez o que coloque después otras condiciones.
No era el momento de conceder el salvoconducto, no se puede ceder, solo porque un estado presiona a otro por cuestión ideológica, pues a pesar de la ruptura de las relaciones diplomáticas con México, continuaron operando el comercio de bienes y los tratados vigentes.
Keiko pretende desfujimorizarse del gobierno de su padre, e ilusamente piensa que, haciendo guiños al rojerio internacional y dando palmas a la izquierda peruana, estos serán recíprocos con ella, no entendiendo aún, que el comunismo cambia de forma, pero no de agenda.