Lo que comenzó como una iniciativa del Presidente Trump, para conformar una coalición política, militar y de seguridad para combatir el crimen organizado transnacional y el narcotráfico en el continente americano, se concretó con la firma del Escudo de las Américas por parte de 12 países latinoamericanos, el 7 de marzo de 2026, y se reforzó con una Cumbre realizada el reciente 12 de agosto en Panamá. Posteriormente, se han adherido Colombia y el Perú, gracias a los triunfos de Presidentes de derecha, como Abelardo de la Espriella y Keiko Fujimori, respectivamente. Además de los clásicos ejes de derecha / izquierda, y conservadurismo / progresismo, se añade otro eje: orden y seguridad versus violencia e inseguridad. Esta necesidad de reinstaurar el orden y combatir la violencia del crimen organizado, es transversal en América Latina, y se ha superpuesto a los problemas “estructurales” más relevantes, según el relato de la izquierda: desigualdad social y concentración de la riqueza en pocas manos.
Esta desconexión de los líderes de la izquierda latinoamericana, con los reales y urgentes problemas de la población, les ha permitido a los líderes de la derecha, apropiarse de la idea fuerza del Orden y Seguridad, en contraposición a la Violencia e Inseguridad, que la izquierda ha relativizado. En su reciente gira por Colombia, Ecuador y el Perú, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, resumió en una sola frase, el problema / solución para los latinoamericanos: “sin seguridad, no hay progreso”. Agregando el tan importante componente de la economía, al Orden y Seguridad. Los emprendedores, pequeños y medianos, no pueden crecer y prosperar, si son víctimas del crimen organizado que los extorsiona (y asesina si no cumplen con el pago de los cupos), quitándoles rentabilidad a sus negocios y emprendimientos.
A la Seguridad, le agrego, la Tranquilidad de poder trabajar sin extorsiones ni amenazas de muerte. En el caso del Perú, el sector informal de nuestra economía y nuestra población económicamente activa (PEA), la representa un 70% de hombres y mujeres que tienen un perfil emprendedor y un afán aspiracional de superación, tanto en lo social, como económico y educativo. Mientras la izquierda latinoamericana siga desconectada de los reales y urgentes problemas de la población, y apelando a conceptos y discursos anacrónicos como “neoliberalismo” e “imperialismo”, la derecha seguirá capitalizando su posicionamiento de Orden y Seguridad como ventaja diferencial.