Punto de Encuentro

Si quieres un matrimonio duradero, ¡Haz el ridículo!

“Un matrimonio para siempre” es la frase que toda pareja enamorada quisiera escuchar. Pero para otras personas sonaría como algo terrorífico. No pueden imaginarse estar unidas a otra persona por el resto de sus vidas.

Solo basta con ver los periódicos. Hay más titulares de divorcios que de matrimonios. Hasta parecería que “un matrimonio para siempre” ya es un mito. Pero si miramos a nuestro alrededor, seguro que podemos encontrar ejemplos de matrimonios duraderos.

¿Y por qué ahora hay tantos divorcios? Muchos dicen “de amor no se vive”. Pero creo que tampoco podemos vivir sin amor. Así que la respuesta sería que nunca hubo amor. Creo que el amor es el secreto para tener un matrimonio duradero, porque con amor todo se puede: se puede tolerar los defectos, ver los problemas con más optimismo; en fin, son tantas cosas que pasan por mi mente.

Pero, ¿saben? Hace algún tiempo atrás, en la prefectura japonesa de Okinawa, había una curiosa costumbre que garantizaba un matrimonio duradero. Es una costumbre tan antigua que casi nadie la recuerda, salvo algunos libros de historia.

Se cuenta que antes de celebrar la boda, se organizaba un banquete en la casa de la novia. Ni bien veían al novio, los vecinos salían de sus casas para acompañarlo. El viaje no era nada silencioso. Entre tambores y campanas, los vecinos anunciaban la boda. Durante todo el recorrido, el novio era el centro de las burlas. Era obligado a caminar con una sombrilla gastada y sobre  zancos improvisados. Al parecer, querían hacer una parodia de un hombre rico que pasea a caballo en el pueblo, acompañado de su propio séquito.

Pero esta no era la única. Durante todo el recorrido, se hacían todo tipo de bromas. No existían distinciones sociales. Era una costumbre practicada por todos, aunque la gente del pueblo era quien hacía las peores bromas. Pero en cualquier caso, el pobre novio siempre aceptaba estas burlas, porque la intención era buena: augurarle un matrimonio duradero. Pasar por un momento tan bochorno como este, hará que al novio ya no le queden ganas de divorciarse, volver a casarse y hacer el ridículo otra vez. Y la novia tampoco se salvaba de estas bromas. El día de la ceremonia, la novia iba a la casa del novio y lo vecinos aprovechaban esta oportunidad  para “desearle” también un matrimonio duradero.

Ahora que me acuerdo, muchas veces solemos hacer algunas bromas a los futuros esposos en las despedidas de solteros. Se dice que es como un último recuerdo de su soltería, pero quizás sea también, en el fondo, como una forma de desearles que su matrimonio dure para siempre.

 

Fuentes:

Mary Fukumoto. Hacia Un Nuevo Sol. Japoneses. 1997. 

Douglas Gilbert Haring. Okinawan Customs: Yesterday and Today. 1969. 

La imagen que comparto se titula “Escena de Matrimonio” y fue pintada por el artista okinawense Higa Kazan (1868-1939), quien retrató esta singular costumbre.

Imagen tomada de Wikimedia: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Wedding_Scene.jpg 

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