Frente a un comienzo “tibio” y sin el talante autoritario que tanto se le achacaba al fujimorismo, la izquierda caviar comenzó a instalar la idea de una falta de liderazgo y firmeza de Keiko Fujimori como Presidenta de la República, y desde la derecha dura, se llegó a afirmar que había una cierta “caviarización” en el Ejecutivo, no solo por la conformación del Gabinete ministerial, sino también, por la añoranza del estilo autoritario de Alberto Fujimori, que le falta imprimir a Keiko Fujimori en el ejercicio de la presidencia. Recién con la presentación del Plan de Educación Nacional 2026 – 2031, se deja patente una toma de postura anticaviar y antiprogre, por parte del Ejecutivo, para eliminar de la currícula educativa, cualquier tipo de ideología de izquierda como: conflicto armado interno, grupos alzados en armas, enfoque de género y otros temas que se encuadran dentro de la corriente “woke” y progresista. Y claro que inmediatamente, llegaron las críticas del sector de la izquierda, como que el fujimorismo desea “reescribir” la historia e “invisibilizar” a grupos minoritarios y vulnerables.
La reciente adhesión del Perú al Escudo de las Américas, liderado por el Presidente Trump y los Estados Unidos, creado para luchar contra el crimen organizado transnacional y declarar a los grupos que lo integran, como organizaciones terroristas y grupos hostiles, también ha generado mucho escozor y rechazo por parte de la izquierda peruana (muy similar a la izquierda latinoamericana), que apela a la soberanía y al no sometimiento ante el gobierno estadounidense, para sustentar su postura contraria a la adhesión del gobierno peruano, encabezado por la Keiko Fujimori. Pero la gota que rebalsó el vaso de agua, desde la perspectiva de la izquierda caviar, fue el reciente discurso que la Presidenta Fujimori dio ante la Asamblea General de la ONU, este 22 de septiembre, donde resaltaron sus críticas a los sistemas de justicia, tanto nacional como supranacional, para procesar indefinidamente (sin respetar plazos razonables) a miembros de las fuerzas armadas y la policía nacional, que combatieron y derrotaron al terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA en las décadas de los 80’s y 90’s. Esta crítica de la Presidenta Keiko Fujimori, hirió profundamente la sensibilidad y susceptibilidad de la Presidenta del Poder Judicial, Janet Tello, quien haciendo gala de altos niveles de soberbia e intolerancia, que lindan con la falta de respeto, manifestó que ella no podía permitir esas “injustas” afirmaciones y críticas, y que le pide una “rectificación” de sus palabras a la Presidenta Fujimori
En mi anterior artículo de opinión, sobre el Escudo de las Américas, escribí sobre la desconexión que hay entre los líderes de la izquierda latinoamericana, respecto a los reales problemas que actualmente aquejan a la población, como la violencia, el crimen y la inseguridad. Y la mejor demostración de ello, es que, a la Presidenta del Poder Judicial, en medio de un contexto de gran inseguridad ciudadana, le resulta más importante confrontar a la Presidenta de la República, quien ejerciendo su derecho a la libertad de opinión, ha emitido críticas al funcionamiento del sistema de justicia, sobre los procesos judiciales seguidos contra quienes lucharon contra el terrorismo. Ya desde el oficialismo han salido a responderle con firmeza a la Presidenta del Poder Judicial, lo cual me hace prever el inicio de una batalla cultural e ideológica entre la derecha, representada ahora por el fujimorismo, y la izquierda caviar.