Punto de Encuentro

Discriminando

El fin de semana, tuve la oportunidad de leer, tres libros de Liuba Kogan, antropóloga de la Universidad del Pacífico, sobre la discriminación. Sus estudios revelan científicamente, lo que todos sabemos pero queremos ocultar. En nuestro país, la discriminación existe, y está tan dentro de nuestro subconsciente que no solo tenemos miedo a que nos rechacen en una empresa, por nuestra raza, sexo, edad, si no que también discriminamos a los demás si tuviéramos la posibilidad.

Estos problemas empiezan desde la universidad, muchos consideran que competir con universidades más pudientes, siendo de una pública es desleal. Pero no sólo eso dentro de las mismas universidades, hay exclusión de los alumnos que no son tan pudientes o que no vienen de colegios adinerados.

Esto me hizo recordar a la época universitaria, yo estudié en la PUCP, en esta universidad encontré compañeros de toda condición social. Algunos no continuaron con sus estudios, por falta de recursos, otros llevaban carros del año y escuchaban Sinatra. Los pudientes normalmente estudiaban Derecho, los misios estaban en Ciencias. Era así. Esa era la forma de pensar, los niños ricos tenían la vida arreglada, los otros teníamos que estudiar.

A mi también me discriminaron. El era descendiente de un afincado de la sierra, cuyas tierras le fueron arrebatadas durante el gobierno de Velasco. Era, amante de la cosmo visión andina, y me despreciaba, por ser “Misti” (término usado para describir a los españoles o descendientes, adinerados de la sierra). Algo que era él en realidad.

La verdad que mi familia no era adinerada y no tenía la culpa de tener un papá “colorado”, pero el color de mi piel me valió la etiqueta de persona superficial, con la que no vale la pena debatir. Finalmente logré su respeto, pero es agotador entender que esta discriminación la encuentras en otros ámbitos de mi vida. Y es muy difícil luchar contra las etiquetas, más cuando estás “rubia”.

Temas aparte, acá la pregunta en realidad es, ¿Alguien está haciendo algo al respecto? ¿Se está trabajando para cambiar las conciencias de las personas? En mi corta experiencia, haciendo proyectos de comunicación, creando estrategias para concientizar, cambiar imaginarios y demás, llegué a la conclusión que es lo más difícil del mundo, más no imposible.

Quizás podríamos hacer cada uno un esfuerzo en dejar de transmitir estas taras mentales y estos niveles de inferioridad, que se transmiten en la familia. Aportar un grano de arena para las otras generaciones, porque al parecer esta ya está un tanto arruinada.

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