Punto de Encuentro

Enséñame a tomar un selfie

Tono apoteósico con harta candy: selfie, selfie. Encuentro con patas de toda la vida: selfie, selfie. Viaje meloso con tu pareja: selfie selfie. Chupeta con la gente de la chamba: selfie, selfie. Comiendo un sanguchón: selfie, selfie. Comprando tamal en Metro: selfie, selfie. Dentro de la Orion: selfie selfie. "Jateando" con tu mascota: selfie, selfie. Medio tolaca en el gimnasio: selfie, selfie. Regalándote con puchero "sexy": selfie, selfie. Haciendo esta columna: selfie selfie.

Quizá te parezcan poseros. Tal vez te hacen sentir ridículo. Seguramente ya te aburrieron. Pero hasta donde tengo entendido la gran mayoría de personas que posee un smartphone ha tomado un selfie decente alguna vez. Menos yo claro. La mano me tiembla jodido debido a una válvula anómala en el corazón.  Nada preocupante. Nada tan importante como un taller para tomar selfies. Nada tan funesto como perdértelo.

Hace algunos días un conocido instituto educativo del país publicó un anuncio para sus estudiantes: “Tomarse un selfie está de moda y ahora existen miles de aplicaciones que te ayudan en los retoques ¿Pero no te gustaría aprender aspectos técnicos de fotografía para selfies?” La bulla en las redes sociales no se hizo esperar. Reclamos, cuestionamientos, burlas y memes fueron inmediatos. Planeado o no, esta moda tecnológica hecha ciencia no pudo pasar inadvertida.

Como respuesta a los trolls, malandros y graciosos de las redes, la página oficial de Facebook de la carrera de Comunicación Integral aseguró que “el taller tiene un enfoque profesional, no como actividad de pasatiempo, es decir, incluye técnicas de Photoshop e Illustrator y objetivos”. Ante esto no puede evitar preguntarme: ¿No son la espontaneidad  y la inmediata publicación los principales encantos de un selfie? ¿Qué tanto método o sistema pueden necesitarse para algo que se hace con una sola mano?

Ciertamente muchas agencias y publicistas usan este formato para promocionar marcas y fidelizar clientes, pero hay algo que no termino de entender... ¿Es tal el adelanto que los curiosos tecnológicos no logramos comprender la propuesta de este taller?, ¿o estamos una vez más ante un episodio de esa novela llamada el “negocio de la enseñanza”? Lo lamentable de la educación vista como una mercancía, un bien de consumo o un servicio como cualquier otro, es que pocas veces se puede  garantizar  la calidad. Momento de reflexión: selfie, selfie.

Para aquellos que cultivan el alma, tienen apertura por lo novedoso, y están siempre buscando como enriquecer su perfil profesional,  tengo una excelente noticia: Próximamente dictaré un Taller del Rayo Pudiente, Introduccion al Rayo Católico y Seminario I del Rayo Culto. Evidentemente cada propuesta tendrá una variada currícula amplía en bibliografía. Sobre los fundamentos básicos del selfie quisiera dar algunas recomendaciones. Aprovechen los que no podrán inscribirse en el taller:

1. Usa la cámara frontal de tu smartphone. No te pongas creativo con tu análoga.

2. Sonríe como nunca antes, aparenta alegría y naturalidad. La sensualidad es un plus recomendado.

3. Revisa el fondo de tu foto. Nunca faltan los sapos o los graciosos para malograr el momento "Kodak".

4. Péinate, maquíllate, haz foco y busca luz. De lo contrario, procede a la estafa con alguna aplicación para hacer retoques.

5. Compártela de inmediato. Los pateros le darán like y los envidiosos harán acercamientos.

Según tecnogrsphics.com, un millón de personas se toma selfies a diario. Este tipo de imágenes representa el 30% de las fotos tomadas por personas  entre los 18 y 24 años. Y su presencia en redes es la siguiente: Facebook 48%, Whatsapp 27%, Twitter 9% e Instagram 8%.  Si no eres parte del porcentaje, si no te gustan los autoretratos -y sus talleres- no te rayes. ¿Para qué armar chongo?. Si existe la canción del selfie porqué no puede tener su taller. No seas selfish y comparte esta información. Gracias.

 

NOTICIAS MAS LEIDAS