Esta semana hemos visto en las noticias a varias mujeres que podrían ser “la muchacha mala”. No la niña mala de Mario Vargas Llosa, sino la protagonista del poema de María Emilia Cornejo. Sí, esa chica que rompe tabúes e irrumpe con cada letra.
Veamos tenemos por un lado a las “muchachas malas” amigas de los amigos de Gerald Oropeza. Estas bailarinas y cantantes, o bailarinas-cantantes, están huyendo tanto de los sicarios como de la policía para no verse obligadas a dar su testimonio y morir en las siguientes horas.
Entre “muchachas malas” se cuidan, una va por la ropa de la otra a la comisaría. Ambas se niegan. Finalmente, los amigos de Oropesa acribillan a una en la puerta de su casa… pero sorpresa, no era una “muchacha mala”, era una profesora y la llenaron de plomos “porque sí”.
Avanzamos en la semana, una ex “muchacha mala” habla de haberse embarazado de un escritor. Al día siguiente, dice quién es él: Ivan Thays. Luego ella aclara que perdió a la criatura, la noticia es viral en las redes.
Fechas atrás hubieron quienes lanzaron la primera piedra contra esta ex “muchacha mala” porque los sobrepasó en ventas. Algunos no saben en qué país viven y sueñan con un lector que no existe. Y solo por eso le cerraron la puerta en la cara.
5 puntos que te dirán si eres una “muchacha mala”
1. La poligamia: si tienes más de una pareja estás atentando contra es status quo. En especial si no conveniste con la otra persona que se trata de una relación abierta o que ni siquiera es estatus de ambos llegaba a denominarse “relación”. Comunícate con él o ellos.
"Soy
La muchacha mala de la historia
La que fornicó con tres hombres"
2. Poner el cuerno: la poligamia no es lo mismo que la infidelidad, pero por lo general van de la mano. Solo habría que preguntarnos ¿Cuándo se empieza a ser infiel? ¿Mirando? ¿Besando o ya en la cama?
"Y le sacó cuernos a su marido."
3. Prostituirse: tener sexo por comida o por bienes es prostituirse. Sí chicas, sexo por conveniencia es lo mismo, así no vaya a tu tarjeta de débito.
“Soy la mujer
Que lo engaño cotidianamente
Por un miserable plato de lentejas”
4. Fingir placer: Un tipo de mentira y quizás una de las más dolorosas. Fingir placer por agradar es no darse a conocer, porque el otro no lo merece, no merece vernos vulnerables en lo íntimo. Es no compartir esa fragilidad.
“Soy la mujer que lo castró
Con infinitos gestos de ternura
Y gemidos falsos en la cama”
Ahora, volviendo al acontecer nacional ¿en cuántos de estos puntos coincidieron las damas del inicio del texto? No soy quién para juzgarlas. De hecho este poema celebra la libertad de errar de las mujeres, la libertad de la que los hombres gozan.
Si nos detenemos un momento podemos ver que las noticias son llamativas porque en el caso Oropeza hay bailarinas y modelos involucradas. Y también que la chica que se acostó con el conocido escritor colgó tangas antes de producir un libro. Podríamos afirmar que ser mujer es una marca que vende titulares.
Mujeres, seres débiles que llevan la vida entre las piernas, objeto de protección patriarcal. De nosotras se espera un comportamiento impecable que ayude a la preservación de la especie. Bueno, en pleno siglo XXI, siendo aparentemente la única especie con derecho a sobrepoblar el planeta… ¿no necesitamos mucho de la preservación, no? Es decir, las mujeres podemos ocuparnos de otras cosas que no sea el rol reproductivo y las virtudes que se asumen como femeninas no tienen que ser las cadenas ni la vara con las que se nos juzgará por los mismos pecados de los hombres.
Estoy casi 100% segura que si un bailarín de club nocturno se volviera escritor no le cierran la puerta en la cara. Hasta se olvidarían de sus malos hábitos y lo invitaban a sentarse con cierto escritor que lo hubiera rebautizado como “Cara de ángel”.