Se sentó en el sillón, acomodó su larga cabellera a un costado y se bajó un poco el polo que dejaba al descubierto el piercing que tenía en el ombligo. Cruzó las piernas y comenzó a juguetear con los audífonos que tenía entre sus dedos con nerviosismo, mientras le colocaba el campo alrededor del cuello. Tenía la mirada fija, casi suplicante con sus largas pestañas postizas. Puso rígidos sus labios extremadamente rosados. Me coloqué los guantes, tomé el espejo y cuando me acerqué me dijo: ¿Me va a doler?
Hay estadísticas realizadas en USA por la OMS donde indican que el 15% de personas sufre de odontofobia. ¡Un momento!, fobia, que no es lo mismo que ansiedad, ésta última llegaría a cerca del 90%.
¿Quién tiene la culpa? La historia indica que alrededor del siglo XV - XVIII (antes del nacimiento de la odontología moderna) la práctica que más se llevaba a cabo era la exodoncia (extracción dental) y la realizaban los charlatanes (también llamados 'sacamuelas') , que eran una especie de ambulantes de ese entonces, y barberos, que ante el descontrol de los charlatanes en las calles, fueron capacitados para ejercer en sus establecimientos, por orden de los reyes católicos.
Algunos psicólogos atribuyen la ansiedad del paciente al entorno social o familiar. No es un secreto que la mayoría de personas tengan 'miedo al dentista', si nadie te dijo 'no llores, sino el doctor te va a sacar la muela' o 'si te portas mal le diré a la doctora que te ponga inyección', no tuviste infancia; pero no te preocupes, es ilógico extraerle un diente a alguien (peor a un niño) solo por llorar o ponerle anestesia por portarse mal, al contrario, mejor ni tocarlo.
Una gran noticia: Estamos siglo XXI y pese a que algunas personas aún arrastran el cuento de los sacamuelas, tienes que saber que la odontología ha evolucionado enormemente, ahora hay desde equipos sofisticados hasta técnicas no invasivas, ni que decir de los profesionales que ejercen. Así que no hay excusas, antes de tener alguna molestia, visita a tu estomatólogo favorito ('stoma ', en griego significa ' boca'), los chequeos son buenos, bonitos, y no, no duelen.