Punto de Encuentro

UN SALARIO MÍNIMO JUSTO Y REAL

9 Agosto, 2015

Kevin Haro

Actualmente existe una limitada percepción [y acción paupérrima] sobre nuestro escenario laboral y su mejora. Se ha pretendido improvisar soluciones mágicas desde los cómodos sillones de cuero, acompañado de palmaditas en la espalda e intereses personalistas de quienes pretenden satisfacer apetitos egoístas, viviendo a costas de las clases menos favorecidas.

Si recordamos la llamada ley pulpín, en la que algunos “iluminados o academicones” respaldados por el gobierno de turno creyeron tener la receta de la abuela para el desempleo laboral juvenil, y únicamente lograron descubrir la pólvora: La realidad no se cambia con una ley.

En el 2014 se dieron 96 huelgas, significando 1’573,202 horas de trabajo, siendo un 78% ilegales, significando a su vez 1’227,097 horas de trabajo perdidas, generando un coste de 8 mil millones de soles en la economía interna, todo ello a causa de inexistentes o malas negociaciones colectivas.

Si a ello le sumamos que el 80% trabajadores formales gana más que el salario mínimo (SM), una imposición legislativa no contribuirá a la economía, sino por el contrario aumentará la informalidad y por ende menores peruanos que puedan acceder a ESSALUD.

Por ello, si convenimos que la ley no es una barita mágica que sirve para crear 1 millón de puestos de trabajo ¿Cómo conseguir un salario mínimo (SM) justo y real?

El empoderamiento sindical en las negociaciones colectivas sería una alternativa de solución, dotados de asesoría que permita conocer la realidad del medio, logrando un SM por sectores comerciales, ya que en la realidad existe una diferencia evidente entre el SM del sector minero y textil, y de la misma forma entre el SM de una pequeña empresa y gran empresa, por lo cual se debe seguir un mecanismo de concertación con el sector privado en base a la flexibilización de sanciones administrativas laborales (amnistías y fraccionamientos, estando el MINTRA obligado a sincerar las deudas con posibilidad de recuperación), así como en incentivos tributarios que permita la inyección de capitales de inversión en función de la capitalización de utilidades y capacitación de trabajadores, logrando una mano de obra técnica y cualificada.

Sin embargo, no debemos importar políticas económicas extranjeras, sin embargo resulta necesaria la interpretación de nuestro espacio temporal, que permita lograr una medida que vaya más allá de la experiencia europea, posicionándonos como modelo en américa latina.

Deberemos crear el OVAF - Organismo de Valorización, Asesoría y Fiscalización que acompañe a los sindicatos desde la etapa previa a la negociación colectiva, hasta el cumplimiento de los acuerdos producto de la misma.

 

De esta forma, garantizaríamos un SALARIO MÍNIMO JUSTO Y REAL y la creación de nuevos puestos de trabajo debido al aumento de productividad por capitalización de utilidades y mano de obra cualificada, fortaleciendo las clases medias, revitalizando el mercado interno, aumentado la capacidad de adquisición y por ende el ingreso de nuevos capitales de inversión a un mercado atractivo y prometedor.

Es evidente que nada es la panacea y mucho menos solución implacable, sin embargo una alternativa viable estamos seguro que lo será.

 

“Hay hermanos muchísimo que hacer…”

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