Punto de Encuentro

Cero a cero, aquí no pasa nada

La actual gestión parlamentaria inició el primer año del actual quinquenio con bastantes brillos en lo que a materia electoral se refiere, pues se designó una sub comisión especial que se encargaría de revisar la normativa electoral, encargándosele la redacción de un informe que luego del análisis en la Comisión de Constitución o con la dispensa de dicho trámite, se elevaría al Pleno del Congreso y sería el insumo principal para debatir la ansiada reforma electoral. Punto a favor.

Dicho grupo de trabajo cumplió con el encargo efectuado y presentó una propuesta de modificación normativa, lo que sin duda es otro punto a favor, sin embargo, las cosas empezaron a complicarse cuando desde la propia parcela congresal, se postergó una y otra vez su análisis y discusión de modo tal que hoy en día, más de un año después de la creación de la referida sub comisión y a escasos meses de la convocatoria a las próximas elecciones sub nacionales, nos encontramos en el mismo punto de partida pero en una condición inferior a la original, me refiero al tiempo perdido.

Y es que la coyuntura y lo urgente le ganaron siempre a lo importante. Nuestra clase parlamentaria se dedicó en cuerpo y alma a discutir las adendas del aeropuerto de Cusco, lo que le costó al Ejecutivo la pérdida de los ministros que ocupaban las carteras de Transportes y Comunicaciones, además de Economía, luego de El Fenómeno del Niño Costero se monopolizó el quehacer parlamentario, a continuación los escándalos provenientes de Brasil marcaron la agenda, posteriormente fue la huelga médica y finalmente la huelga de maestros que desembocó en la reciente censura al gabinete Zavala. Nadie sabe que vendrá luego, pero lo concreto es que no hemos avanzado ni un solo paso.

Y lo dicho debe preocuparnos, porque cuando hablamos de reforma electoral no hablamos de temas menores, sino por el contrario nos referimos a una serie de temas cuya singular importancia debería preocuparnos y por ello deberían estar exentas de un largo y profundo debate parlamentario. Por reforma electoral, nos referimos por ejemplo, entre otros aspectos, a establecer normas claras respecto al financiamiento de campañas electorales, a la regulación del ingreso de dinero a la política, el fortalecimiento de los procesos de democracia interna partidista, a la eliminación de voto preferencial, la discusión sobre la alternancia de género en las listas de candidatos, etcétera.

En una columna anterior publicada el 21 de agosto, expresé mi preocupación respecto a la existencia de partidos sin candidatos y candidatos sin partido, ahora quiero referirme al financiamiento de campañas, pues los candidatos están en la búsqueda de dinero, o si lo tienen, no lo han declaro.

Efectivamente, a escasos meses de a la convocatoria a las elecciones sub nacionales del próximo año, no nos cabe ninguna duda que los aspirantes a candidatos están en la búsqueda de quien les financie la campaña. Sin embargo, la coyuntura política caracterizada por una marcado descrédito partidista, sumado a una realidad incuestionable que nos muestra a organizaciones políticas débiles e informales, son un gravísimo peligro que puede permitir el ingreso de mafias en las próximas elecciones.

En este sentido, debemos precisar que pese a que este año los partidos políticos empezarán a recibir financiamiento público directo, este solo estará destinado a gastos corrientes (cuyo concepto increíblemente no ha sido definido en nuestra normativa) y no podrá ser utilizado en la campaña electoral, siendo esto así, en nuestro pasivo normativo encontramos: i) No se ha discutido la posibilidad de permitir o no las aportaciones de personas jurídicas, ii) No se ha establecido la obligatoriedad de bancarizar todos los aportes o de aquellos que excedan un mínimo, iii) Se mantienen topes bajo como límites a las aportaciones individuales, lo que genera incentivos para el fraccionamiento del aporte individual o que este sea “asumido” por terceros, muchas veces sin el conocimiento de éstos, iv) Seguimos sin aprobar sanciones reales y efectivas a los partidos que infringen las normas sobre financiamiento privado, v) No se ha discutido los aportes provenientes del exterior, entre otros temas.

¿No le parece querido lector que hemos perdido un año y los parlamentarios al ocuparse de lo urgente no se han ocupado de lo importante? Utilizando términos deportivos, estamos ya en el segundo tiempo y aún no hemos metido el primer gol que nos permita ganar el partido, si no metemos ningún gol o bien empatamos a cero o perdemos, con la salvedad que el empate no nos sirve de nada, pues sería mantener el statu quo vigente.

Espero sinceramente que esta inacción no nos pase la factura en las próximas elecciones y no nos veamos sorprendidos, una vez más, con el origen de las fuentes de financiamiento y cuyas primeras exteriorizaciones ya las percibimos en nuestras calles.

 

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