Ante el televisor, fui teletestigo del surgimiento, o no sé yo, si del nacimiento de la pandemia. Luego merodeaba en mi mente la imagen del gentío apretujado en una plaza de mercado de Wuhan. Allá se comen animales de todo tipo; supe entonces, que las plazas de mercado más lejanas y pobres se parecen en todo el mundo, atestadas de puestos desbaratados con pisos en tierra y lodazales al lado de todos los mesones, restos de sangre plumas y huesos son el manjar de perros callejeros y roedores escondidos en cloacas; ¡todo eso me recuerda un mercado de parís en plena edad media!
Cuando decretaron la cuarentena en Colombia, habían llegado ya demasiados vuelos, esta vez, con algunos viajeros que portaban el virus con acuse de recibo; así que llegó importado y en clase ejecutiva, ese mal que enfermo la tranquilidad social primero y después pasó a escoger su clientela. En éste, el País del sagrado corazón de Jesús como lo llama Fernando Vallejo, la polarización política entre uribistas y petristas, entre fervorosos seguidores del presidente Ivan Duque y sus detractores, hace pensar que lo peor aún no ha comenzado. El presidente rescató primero a los bancos y los profesionales de la salud siguen enfermando mientras esperan sus recursos; mucha gente se queja y para aquietar las iras, anda ofreciendo créditos, todo a expensas de la generosidad que le permitan los banqueros, que reciben dinero gratis del estado para que lo presten con intereses para ellos; entre tanto los campesino se quiebran en el campo mientras en las ciudades especulan con los precios y especulan con el miedo. En nuestras fronteras aviones y tropas Americanas acampan en suelo Colombiano en maniobras que huelen a invasión contra el gobierno de la vecina Venezuela; la xenofobia ha crecido igual que la impiedad. Son tiempos donde muchos sacan lo peor que tienen, o simplemente se dejan conocer como realmente son; las cifras de maltrato intrafamiliar crecen cada día y para completar esta suerte de sucesos, el partido de gobierno aprovecha el momento para lanzar un proyecto de acto legislativo que pretende reducir el número de parlamentarios, aduciendo un supuesto ahorro en el gasto público; esta iniciativa ya ha sido planteada por el centro democrático (actual partido de gobierno), que también habían propuesto reducir las tres cortes que conforman el aparato de poder del país a saber: Poder ejecutivo, legislativo y judicial; a mi modo de ver esta propuesta de reducción de senadores, solo beneficia a los políticos que representan al poder económico del país (lobistas en realidad) y excluye a las minorías, ya tan poco representadas ante el estado. Además hay quienes proponen la rebaja de salarios de los parlamentarios como otra fórmula mágica para reducir el gato público, pero lo que no cuentan es que esa iniciativa solo permitiría ejercer esa dignidad a los más ricos, pues quienes representan a las minorías provienen de los rincones más alejados de la capital y en un país tan corrupto en lo político “esa mocha de personal” solo tiene un fin: que queden solo ellos. La oposición entre tanto propone que del presupuesto de defensa (el destinado a compra de aviones y armas) se trasladen esos recursos que están por encima de los $255.000.000 U.S al sector salud. Aquí hago una reflexión, apreciado lector: muchos sabemos que la hegemonía del poder depende de las armas, entonces ¿qué vamos a creer que le saquen desde el partido de gobierno y el presidente, algo de recursos de defensa para apoyar la salud de un país en el que el mismo partido de gobierno años atrás mimetizado en otro nombre aprobó la privatización de la salud?
La oposición en Colombia es honrada, digna y débil además; el partido verde que se supone es de líderes progres y de centro, está plagado de político de “centro derecha”, si es que se le puede denominar así a un político de ideas “progres” sirviéndole al capital. La izquierda enquistada en oponerse al sistema del capitalismo salvaje, mantiene fluidos contactos a través de las redes sociales (que ironía) con los ciudadanos de todo el país. Sus militantes destinados al canibalismo, por décadas se han sumido en la persecución de quienes no piensen como ellos, da igual que esos líderes sean también de izquierda. Así de difícil es el panorama en medio de la pandemia, en medio de las mentiras de las redes sociales ¡hoy más tóxicas que nunca! En medio de los embates de los grupos religiosos cristianos y ultra conservadores por hacerse a un trozo de poder y ayudados por el gobierno mediante una política pública del sector religioso, más negociada que instruida; en medio de las bandas criminales multinacionales más sanguinarias cuanto más se adentran en el interior de los territorios de la patria, en medio de los incendios en el amazonas y el chocó, en medio de los cientos de miles de hectáreas de coca que siguen creciendo cuanto más caro se ponga el dólar, en medio de la hambruna y la sequía en la guajira y la muerte a manos de sicarios de cientos de líderes sociales, en fin, en medio de tantísimos males que poco a poco se convierten en decretos de gobierno, que a expensas de semejantes estudios previos para ufanarlos de inclusión terminan por asfixiar aún más al pueblo, en un país en el que quienes padecen las astucias del poder son los que más lo respaldan en las urnas.
Una paradoja en todo esto: Ver un país históricamente detestando el socialismo, donde los empresarios son los protectores del régimen, ahora salen a gritos a exigir el rescate del estado, sus auxilios y hasta amnistías bancarias y tributarias ¡qué ironía!
El gobierno ya de por sí lento como toda burocracia, intenta legislar para cubrir las necesidades básicas del pueblo colombiano, pero mucho me temo, que los aires de humanismo que intenta el presidente Ivan Duque, serán avasallados por los ímpetus de sus copartidarios, tanto o más poderosos que él.
Una tensa calma se advierte en el aire menos sofocante y contaminado de estos días.
Así que amando más que siempre mi hogar que protege lo mejor de nuestras vidas (somos 4 personas, dos más no están conmigo), sintiendo como el aire se restaura poco a poco y la naturaleza descansa de los hombres, aquí ante este teclado noctámbulo como yo, sabiendo que la libertad existe solo adentro, que la felicidad es una decisión y la paz llega si la dejas entrar, entendí la frase de moda en estos días: ¡Mejor quédate en casa! No sea y que te acaben de joder los del gobierno!