Punto de Encuentro

El presidente de México apoya al presidente Castillo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, opinó que su homónimo peruano, el recién elegido Pedro Castillo esta en medio de una  "guerra sucia mediática que parte del conservadurismo del país”.

Ya he expresado anteriormente, el ejercicio de monólogo que tiene el presidente mexicano cada mañana, en la cual expresa sus ideas. Pues en esta ocasión, se pronunció sobre la política del Perú.

El presidente explico que envío a funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores, para brindar el apoyo que se pueda. La delegación enviada mostró algunos de los programas sociales de la llamada Cuarta Transformación, porque consideran que la política del presidente Castillo es similar a la suya.

También viajaron al Perú, la directora de la Agencia Mexicana de Cooperación para el Desarrollo, María Elena Carrillo, y Ariadna Montiel, la subsecretaria de Bienestar; es decir, las personas encargadas de los programas sociales que tanto promueve el presidente mexicano.

Los programas sociales siempre son beneficiosos para una sociedad, empero, es importante su planeación económica, porque el dinero o beneficio que se entrega no proviene del gobierno, sino que proviene del dinero que es cobrado a los contribuyentes que sí trabajan y que pagan cada día más impuestos.

El presidente ya había manifestado su apoyo al presidente Castillo a raíz del intento de destitución presidencial impulsado por la oposición, que son partidos de derecha.

Sin embargo, el entrometerse en la política de otro país es una cuestión muy delicada.

Más aún, cuando en México el proceso electoral y las leyes son tan diferentes a las del Perú, por mencionar algunas, en México no hay primera ni segunda vuelta; no hay vicepresidente; y tampoco está contemplado en la ley una vacancia o moción de confianza.

Es muy grave que el presidente mexicano se inmiscuya en asuntos de otros países, eso significa entrometerse en la soberanía de un país, lo cual, en ninguna circunstancia debe suceder.

Además, aprovechó para arremeter -como de costumbre- contra el neoliberalismo.

Estás declaraciones no deben ser escuchadas, pues el presidente mexicano desconoce la situación política actual del Perú y mucho menos, las situaciones que han vivido en los últimos 3 años, llenos de vacancias, de cierres al congreso, de juicios, de vicepresidentas con cargos por unas horas.

Es lamentable que el poder ejecutivo de México pretenda opinar sobre la situación del Perú sin conocer los detalles de las leyes y la política peruana de los últimos años.

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