La frase más célebre de la trilogía inicial de Star Wars, tuvo eco cuando hace una semana fui con mi familia a uno de los locales de una empresa de cines que dice llamarse el planeta del cine…, ésta semana no hablaré ni de política ni de gestión pública, pero compartiré algo que lo toca no tan tangencialmente.
Fui con mi esposa a un complejo de Cineplanet en Lima Norte a ver el estreno de una película, y estábamos con nuestra hija, una bebe de 14 meses de edad; al acercarnos a boletería en atención preferencial (según normatividad, una fila distinta y separada) estuvimos algo más de veinte minutos esperando a que la señorita de boletería nos atienda ya que ésta atendía a todos menos a nosotros, cuando le reclamamos, simplemente nos manifestó que debíamos de hacer nuestra fila donde estaban todos para atención normal, plop….
Inmediatamente solicité la presencia del administrador de dicho complejo para presentar queja y asentar la misma en el libro de reclamaciones (que así se hizo), me atendió su administrador de nombre Manuel Quiñónes quien me ofreció sus disculpas y dispuso nuestra atención como correspondía, pero en el trascurso de todo este impase, conversando con el señor Quiñónes, me fui enterando que una vieja práctica se estaba dando también en los cinemas de Lima y quién sabe, del país…
Minutos después que nos atendiesen, se suscitó un incidente similar, pero en ésta ocasión se trataba de una mujer que se apersonó a la boletería de preferencial con 5 niñitos de diversas y similares edades, cuando la señorita de atención vio ello, le solicitó el DNI de los infantes que acrediten su parentesco, la supuesta clienta le increpó a la trabajadora y la tildó de “ridícula”, al final fue atendida por temor a que se presente una denuncia por discriminación…
Es ahí cuando tomo conocimiento que en éstos lugares de entretenimiento, se da una antigua práctica de explotación y trabajo infantil y hasta quién sabe también la realidad de menores de edad indocumentados por negligencia o intereses de sus progenitores. El administrador me comentó que se presentan casos en múltiples ocasiones, que personas inescrupulosas y progenitores indolentes o por “necesidad económica” alquilan niños y bebés para ser utilizados como una vía libre a la “atención preferencial”, con ello los clientes se ahorran tiempo y molestias propias de una larga fila en boletería.
No puedo negar que el Estado peruano ha querido y ha avanzado en éste tema de la erradicación del trabajo infantil en todas sus formas, sin embargo, toda esta buena disposición para frenar la explotación infantil se trunca por escasez de recursos para su implementación, por una limitada visión sistémica de la acción del gobierno central que incorpore a los gobiernos regionales y locales, así como por la limitada infraestructura de soporte, entre diversas razones.
¿Cuánto se ha avanzado en temas de formalizar la ciudadanía mediante el DNI de tantas niñas y niños indocumentados?, ¿cuánto hemos hecho sobre el particular en tratamiento, vigilancia y erradicación de la explotación infantil?. Habrá que escribir más de ello en otra columna, por lo pronto para éste anécdota, creo que solicitarnos el DNI de nuestros hijos para identificarlos, nos protege inicialmente a todos de su posible rapto o desaparición.