Punto de Encuentro

Los medios de comunicación ¿en campaña?

Con un pasado de gobiernos militares e inminentes golpes de Estado en su historia política, los medios de comunicación en el Perú, estuvieron sujetos a la voluntad del Gobierno de turno, siendo sus aliados, con campañas explícitamente a su favor, o muchas veces censurados por no alinearse políticamente a los intereses del Gobierno. 

Con la recuperación de la democracia, los medios de comunicación fueron dotados de la libertad de la que históricamente fueron despojados, y así, para muchos, estos vienen representando una plataforma objetiva de información política, y por qué no, los guardianes de la democracia, de aquella “democracia” que tanto nos costó forjar. Sin embargo, cabe preguntarse ¿qué tan cierto es dicho supuesto?

Sin lugar a dudas, la democracia ha traído consigo la libertad de dar a conocer nuestras tendencias políticas o juzgar determinados sucesos o figuras políticas desde distintos frentes. Aquel derecho viene siendo respaldado por el marco legal, que contempla en su haber normativo muy pocas trabas a la libertad de expresión. Parece impensable entonces, que los medios de comunicación, en una coyuntura democrática, sean capaces de insertarse en el juego político como un actor en campaña a favor o en contra de ciertas figuras políticas o candidaturas mismas.

Pero entonces se nos viene a la mente, por ejemplo la “prensa chicha” que vio su auge en el Gobierno de Alberto Fujimori, donde no era extraño leer titulares como “Basura Andrade quiere vengarse de ambulantes. Cascos azules preparan otra golpiza a trabajadores. Alcalde se esconde y fuga al extranjero en plan de juerga y trago” (El tío, 21/9/99); “Por culpa de Toledo se desató el vandalismo. Candidato como siempre incitó al salvajismo” (La Chuchi, 30/5/00). ¿Qué es esto sino campaña política a favor de Alberto Fujimori y una posición desvirtuada y carente de sustento contra sus opositores?

Entonces, muchos podrían sostener que durante el Gobierno de Alberto Fujimori se socavó la democracia, instaurándose, así, una suerte de Gobierno dictatorial. Por tanto, la caída del régimen traería consigo la reinstauración de la libertad y objetividad en los medios de comunicación. Sin embargo, ¿qué tan cierto es dicho supuesto optimista?

Es entonces cuando se nos viene a la mente, las elecciones presidenciales del 2011, que, incluso, con una coyuntura democrática, se reflejaban posturas opuestas sobre un mismo hecho según el medio de comunicación por el cual se le entendía. Así, por ejemplo, podemos encontrar titulares como “(Humala) asume compromiso ante el país…” (La República, 14/05/11), “Gana Perú admite falsa promesa…” (Correo, 14/05/11). Ambos diarios, refiriéndose a un mismo hecho (la Hoja de Ruta), un mismo día, un mismo protagonista pero con connotaciones completamente distintas, hasta contradictorias.     

No esperemos, por tanto, ahora que estamos ad portas de nuevas elecciones presidenciales, que los medios de comunicación nos cuenten una historia de campaña política única. Debemos ser conscientes, por tanto, que las tendencias políticas existen, es saludable para la democracia. Estas se evidencian, asimismo, en los medios de comunicación, que no son más que el reflejo de ciertos grupos y su mirada del mundo. 

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