Punto de Encuentro

La concentración y la competencia

 

Parafraseando lo dicho alguna vez por el escritor argentino Jorge Luis Borges, citando al místico y panteísta irlandés Escoto Erígena, al referirse a la sagrada escritura, señalaba que esta encerraba un número infinito de sentidos y lo comparaba con el plumaje tornasolado del pavo real, pues consideraba que habían tantas escrituras como lectores. La apreciación de este místico celta podría muy bien describir un escenario que es común en la economía, la existencia de diversas posturas, que pueden incluso ubicarse en las antípodas, y sin embargo buscan referirse al mismo tema, o dar solución al mismo problema.

 

Por ejemplo, tenemos el debate con respecto a relación que existe entre la Concentración y la Competencia, todo el mundo entiende que la Competencia en los mercados es positiva porque genera incentivos a la innovación y la    eficiencia. Así, que la competencia es importante para el desarrollo económico está claro, la controversia se da en la relación entre Concentración del mercado y Competencia en el mercado, para algunos economistas la Concentración obstaculiza la competencia y por ende impide que la sociedad obtenga los beneficios que la Competencia le genera. En esta línea tenemos los argumentos del Dr. José Távara[1] , él hace un contraste entre la competencia y la concentración del mercado y presenta ambas categorías como        irreconciliables. De la Competencia dice lo siguiente:

 

Trae consigo beneficios y eleva el bienestar de la sociedad, pues genera incentivos a la eficiencia, la innovación y el progreso tecnológico; Estimula a la diversidad y a la excelencia, y en un contexto de igualdad de oportunidades, eleva las posibilidades de generación de riqueza.

 

En contraste sobre la Concentración refiere:

 

La teoría económica sostiene que la concentración excesiva es perjudicial para el desarrollo y el bienestar de las sociedades, pues permite a las empresas obtener ganancias extraordinarias elevando sus precios por encima de sus costos. Ello da lugar a transferencias de riqueza desde los consumidores, que son la mayoría de los ciudadanos, hacia los dueños de los monopolios, que son un grupo reducido, lo cual acentúa las desigualdades. La monopolización también permite que las empresas impongan condiciones onerosas a sus proveedores, debilitando el tejido industrial y el desarrollo del mercado interno y, al mismo tiempo, retarda la inversión, la innovación y el progreso tecnológico.

 

Sin embargo, el Profesor Távara también indica lo siguiente:

 

Un mercado con pocas empresas de cierta envergadura, que rivalizan entre sí, puede ser más competitivo y generar más bienestar que un mercado atomizado y fragmentado, constituido por muchas empresas pequeñas e idénticas, como el descrito por el modelo de competencia perfecta de libro de texto.

 

Aquí pues nos da a entender que lo importante al momento de analizar la Concentración no es el número de empresas existentes sino el grado de rivalidad que se da entre ellas. Por ejemplo, en una industria puede haber una empresa grande y 30 empresas pequeñas. En total tendríamos 31 empresas, pero sin duda en esta industria el poder de mercado está más  concentrado que si a partir de las 30 empresas pequeñas se formasen dos empresas grandes. Entonces tendríamos en la industria sólo tres empresas pero el grado de rivalidad sería el adecuado para generar los incentivos necesarios para que, como consecuencia de la interacción competitiva de estas tres empresas, se generen los beneficios que se desprenden de la Competencia.  

 

De todas formas el Dr. Távara afirma que la concentración del poder de mercado es nociva y que debe procurarse siempre un grado de rivalidad en la           industria. Otros economistas, sin embargo, piensan que la Concentración y la Competencia pueden coexistir, que uno no niega al otro. Por ejemplo, la teoría de eficiencia de Demsetz (1973), propone que altos niveles de concentración son el resultado de que las firmas más eficientes son capaces de crecer más rápido que sus contrapartes menos eficientes. De esta manera los más eficientes ganan mayores participaciones de mercado lo que conduce a mercados más concentrados. Es decir, la concentración lejos de relacionarse a una conducta colusoria resulta del proceso competitivo.

 

Y bien, hemos visto un ejemplo dentro plumaje tornasolado de las opiniones de los economistas.

 

@GustavoGaep



[1] José I Távara es Doctor en Economía (Ph.D). por la Universidad de Massachusetts. Jefe del Departamento de Economía y Coordinador de la Maestría en Regulación de los Servicios Públicos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

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