Este 08 de septiembre se celebró el Día Mundial de la Alfabetización, y la realidad nos muestra su lado irónico en la difusión de campañas mediáticas, populistas e incoherentes como la denominada “Chapa tu choro” que nos aleja de las soluciones reales de una problemática como la violencia, dejando de lado todo esfuerzo de promover cultura y educación, la principal acción a considerar para combatir la delincuencia inculcando valores y formando competencias laborales que favorezcan el desarrollo integral de la persona.
Cuando se habla de alfabetizar, es mucho más que solamente enseñar a leer y a escribir, pues constituye un proceso que va desde la “alfabetización funcional” – que te permite leer textos simples-hasta la “alfabetización avanzada”- que te permite procesar y entender información compleja con la finalidad de poder tomar decisiones conscientes y responsables. Hablamos de una evolución del concepto acorde a los progresivos cambios científicos que te permita cumplir nuevas exigencias de la vida en sociedad.
De otro lado, de acuerdo a lo establecido en el Foro Mundial de Educación de Dakar, un proceso exitoso de alfabetización pasa por reforzar la etapa formativa, con el compromiso de velar por la nutrición y salud psicológica infantil, lo cual exige una acción intersectorial y coordinada por parte del Estado en el logro de las metas trazadas conforme al Plan Nacional de Educación para Todos 2005-2015, en aplicación del principio de equidad dentro de una perspectiva de justicia social, detectando los grupos vulnerables como la infancia rural en situación de extrema pobreza.
De acuerdo a las cifras proporcionadas por el INEI, en el Perú existen 1 millón 300 personas analfabetas, concentrándose el mayor número de analfabetos en la regiones de la sierra como Huánuco (16,6%), Huancavelica (14,9%) y Apurímac (14,5%). Hay que tener en cuenta, que estas zonas se caracterizan por la poca accesibilidad a los servicios públicos básicos de salud y educación. Este dato es importante pues el analfabetismo disminuye las expectativas de empleabilidad y condiciona la mejora de la calidad de vida de las personas.
Si bien es cierto, la Organización de Naciones Unidas declara a la alfabetización como un derecho humano, también es necesario considerar la estrecha relación que existe entre este derecho y el derecho a la paz, en tanto los enfrentamientos y la violencia se alimentan del desconocimiento de los derechos y desinformación, siendo uno de los principales obstáculos para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Estando a pocos meses de los comicios electorales, esperamos que la culminación del proceso de alfabetización sea parte de los planes de gobierno de los candidatos, y que permita la consolidación de una sociedad democrática provista de las herramientas necesarias para liberarse de la violencia.