En el año 2010, cuando el Perú se encontraba recuperándose de un shock externo negativo, como lo fue la crisis por la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, el gobierno del Presidente Alan García enfocó sus esfuerzos en mejorar su ejecución presupuestal. Uno de los mecanismos que se creó para esta tarea fue el de los Núcleos Ejecutores. Estos consistían en el otorgamiento de financiamiento del erario a organizaciones de la sociedad civil para la ejecución de Proyectos de Inversión Pública. El foco principal estuvo en las comunidades campesinas y nativas, asentamientos humanos, rondas campesinas, etc. Inicialmente se destinó un presupuesto de cien millones de soles para pequeñas obras a nivel nacional.
Dentro de la norma de creación, se estableció la posibilidad de crear Núcleos Ejecutores Juveniles, brindando la posibilidad a los jóvenes peruanos de desarrollar sus propias organizaciones y la ejecución de sus proyectos. Sin embargo, con el cambio de gobierno, los núcleos ejecutores fueron dejados de lado en las políticas públicas y los jóvenes perdieron así una nueva y creativa forma de ejecutar sus proyectos.
Hace unas semanas, el Presidente Alan García ha traído al debate público el tema de la juventud en el Perú, proponiendo la creación de un Ministerio de la Juventud y el Deporte. Esta propuesta llevaría la problemática juvenil a un alto nivel de decisión en el gobierno, con capacidad de generar políticas públicas a nivel nacional en beneficio de este importante grupo ciudadano. Uno de los puntos de la agenda juvenil que se propone es la de reactivar los núcleos ejecutores juveniles, orientándolos hacia organizaciones deportivas que contribuyan a la masificación del deporte en todos los rincones de nuestro territorio.
Con esta política, las organizaciones deportivas juveniles tendrán la oportunidad de construir o mejorar sus campos para la práctica de las diversas disciplinas, comprar o renovar equipos, contratar entrenadores de primer nivel, subvencionar la alimentación de sus deportistas destacados y participar en torneos nacionales e internacionales. Todo esto, basado en planes de desarrollo deportivos que contarán con la colaboración de los técnicos del nuevo Ministerio de la Juventud y el Deporte, y plasmados en proyectos de inversión pública.
La masificación del deporte juvenil permitirá conseguir el desarrollo social integral de los ciudadanos de hoy y del mañana, colaborando con la educación y la salud. Es el tiempo de los jóvenes.