Punto de Encuentro

Donald Trump y Marine Le Pen

Ha llegado el momento de dejar la burla, la caricatura y pensar en serio el significado histórico del ascenso meteórico de Donald Trump en Estados Unidos y Marine Le Pen en Francia. Etiquetados como los representantes más conspicuos de una corriente de extrema derecha que recorre Europa y Norteamérica se han ganado a pulso el odio y temor de liberales y socialistas por igual.

Con insolencia desafían al status quo y luchan por arrebatarles la hegemonía económica a los neoliberales y la hegemonía intelectual a los progresistas. Se muestran directos y confrontacionales en los medios, granjeándose el rechazo de una clase política tan acostumbrada a guardar las formas que la corrección política manda.

Bajo la dirección de Le Pen, el Front National se ha convertido en la tercera fuerza política de Francia. Con un discurso nacionalista y un ataque frontal a las elites, Le Pen ha sabido ganarse el apoyo del pueblo llano, de los trabajadores y las clases medias. La punta de lanza de su programa económico es salir del Euro y volver a la moneda nacional para regresar a la autonomía monetaria y frenar la influencia de la banca de inversión en las decisiones políticas. Retomar la senda del crecimiento pasa por tomar medidas que protejan la industria nacional, controlen el comercio y mejoren las condiciones del trabajador Francés. 

Pero el entusiasmo nacionalista no solo es económico. También es social y cultural. Las leyes de control migratorio y las ayudas sociales, la lucha contra el terrorismo y la violencia son los temas más polémicos y que más atenci ha captado en los medios.

Donald Trump, por su parte se muestra favorito en las primarias republicanas y llama la atención queen el plano económico, en muchos temas, este llendo en contra de la tradición republicana. Propone subir impuestos a los más ricos y bajarlo para la clase media. Propone una fuerte presencia estatal en el sector salud, incluso abogando por modelos no tan alejados del otrora aborrecido Obamacare.

Trump cree que los acuerdos comerciales con China han empobrecido la industria estadounidense. Enfrentarla revirtiendo esta desventaja es una prioridad en sus reformas. En suma, se podrá acusar a Trump de cualquier cosa menos de que sea un creyente del libre mercado.

Presenciamos un cambio de era y un fin de todas las certidumbres. La globalización y su hegemonía intelectual están en crisis. Duró muy poco el cuento del Fin de la historia y ahora somos testigos del regreso de la geopolítica y del regreso de los intereses estratégicos de los Estados.

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