Punto de Encuentro

Segundo round: otra pelona ¿o peleona?

He venido señalando que el Perú está en una crisis de credibilidad política, y lo mantengo. Dirán algunos que no es nueva, y yo digo que no por eso es menos importante. La democracia no se resume a "elecciones" y creo que esa es una lección que Occidente reconoce desde que Hitler fue "electo" o que Alberto Fujimori lo fuese luego de, por las razones que sean, romper el hilo constitucional y cerrar el Congreso. La democracia es un valor, una tarea cotidiana que debe acusarse desde la ciudadanía, empoderarse en los partidos políticos y cuidarse como un delicado peldaño de superación colectiva. Los cambios no pueden ser sin el concurso de fuerzas, tampoco pretendo que sean absolutamente espontáneos, deben ser liderados por agrupaciones con valores comunes, públicos y reclamables.

El despliegue emotivo del día domingo se mantuvo en la misma frecuencia: miedo, asco y esperanza como emociones recurrentes que pretendieron inducir los candidatos. Ninguno logró apelar a la confianza, al placer o el amor.  Ninguno logró despertar "el acto de fe" que supone la entrega de poder que reside en el voto. La elección es emoción, persuasión y voluntad de alcanzar algo, no sólo de frenar al otro.

La polarización sigue aumentando con la tensión electoral, cosa esperable. Y estas opciones de "derecha" que tanto acusaron desde la izquierda ahora parecen reducidas a "amenaza de chorreo y beneficio a las grandes corporaciones" vs "amenaza de autoritarismo y conculcación de libertades". Nada esperanzador. No quiero ser negativa, pero tampoco quiero pecar de ingenua. Las cosas no se arreglarán el 5 de junio por obra del espíritu electoral.

Lo cierto es que más allá de la teatralidad política: bueno vs malos. La clase política peruana tiene el reto de armonizar el sistema entre ellos y con la gente, con el 70% de peruanos que no tiene credibilidad en la política, de los cuales 49% no se informa de política, no participa y 21% no cree en los partidos, ni en políticos. Sea quien sea el ganador. Tiene también el reto de mostrar su capacidad de objetivos comunes y fuerzas complementarias, de hacer que se recupere la fe en el sistema.

El narcotráfico es un reto, la inseguridad otro inminente, el crecimiento económico y el saneamiento de las instituciones para lograr atender correctamente al ciudadano son las urgencias que, de todas maneras, tendrán que atender. ¿Pero qué les obligará?

Creo que pelonas van y pelonas vienen, lo cierto es que en un escenario de representatividad el país reclama una reforma sustancial de los partidos políticos, y eso no se decreta. Se debe liderar desde la diversidad de intereses y posturas, de convicciones y soluciones.

Van ya dos elecciones donde el "antifujimorismo vs el fujimorismo" hacen gala de sus capacidades histriónicas. Ahora creo que será el momento de verlos al desnudo. Si gana PPK el fujimorismo tiene la oportunidad de mostrarse cooperante en la consecución de los fines prioritarios para la nación desde el Congreso, su mayoría podría zanjar definitivamente el camino para la presidencia al mostrar que son una agrupación profundamente democrática y convencida de la riqueza de la suma de fuerzas.

Si gana Keiko, la prueba de fuego será absoluta, dominarán la escena política con dos poderes del Estado, sin excusas para hacer un buen gobierno o con la responsabilidad absoluta si es un gobierno con fallos. El riesgo es que el control político del legislativo estará en sus propias manos, no será independiente. Entonces el reto mayor será de la oposición, la cual deberá enfilarse en el 4to poder: los medios, las redes y la calle, la opinión pública.

NOTICIAS MAS LEIDAS