Dejando de lado el amor a la democracia y el recuerdo de lo que fue la dictadura de su padre, un hecho inevitable, por más doloroso que sea para los peruanos conscientes, es que Keiko Fujimori será la presidenta del Perú después del 5 de junio (día de mi cumpleaños, ya deben imaginar qué cara tendré.)
No basta con llenar las calles de marchas contra su candidatura o bombardear las redes sociales con memes que nos hagan recordar su ausencia en el Congreso. Eso no es hacer verdadera política y mucho menos logrará formar una verdadera oposición sólida, que pueda balancear el equilibrio de poderes.
Me provoca hasta una sonrisa jocosa el hecho que ahora todos se sumen a falta de 1 semana a la candidatura de PPK, si en verdad les preocupaba la democracia en el Perú, ¿Por qué no lo apoyaron desde el 11 de abril? A estas alturas, lo único que hacen los partidos o caudillos políticos es lavarse las manos y decir: "Yo respaldé la propuesta democrática, no me recriminen nada."
Las miras deben estar a qué sucederá a partir del 28 de julio, cualquier sentimiento derrotista dentro de la militancia antifujimorista debe ser superado, dejando las diferencias ideológicas de lado y concentrarse en convertirse, como lo dije líneas arriba, en una oposición sólida, estructurada y con un norte claro. El problema de la oposición venezolana fue que, aun cuando Chávez daba manifiestas muestras de un gobierno dictatorial cerrando cadenas de TV, ésta aún estaba fraccionada y sus líderes solo aspiraban a una victoria personal.
Ellos perdieron valioso tiempo y vemos ahora como están los hermanos venezolanos, tratando de hacer valer su derecho constitucional a la Revocatoria, inclusive causando la preocupación de la OEA que tuvo que activar la Carta Democrática. Nosotros estamos a tiempo para prevenir un enquistamiento Fujimori en el poder; no sabemos si Keiko se querrá lanzar a la reelección haciendo una reforma constitucional o alegando la interpretación auténtica de la Constitución, o si su hermano Kenji postulará en el 2021.
Tenemos dos frentes: conformando una única bancada que pueda frenar a la mayoría fujimorista y organizándonos como ciudadanos para alzar nuestra voz de protesta frente a cualquier amago de vulneración a la democracia. Ojalá no primen intereses particulares en este trayecto difícil pero superable, sino prime el interés superior de un Perú sin mordaza a la libertad de expresión, un Perú que respete las garantías constitucionales, un Perú libre y democrático.