Cuando terminó el año 2000 y se inició el nuevo siglo y milenio la velocidad de las comunicaciones había relativizado todo. Tanto el cable, el celular como los correos electrónicos habían modificado socialmente la forma de vivir del mundo. Ahora comunicarse, y en consecuencia comerciar eran actos más veloces. Este fenómeno se ha acentuado totalmente luego del 2010. Las redes sociales ahora permiten a la gente prácticamente estar en contacto en tiempo real. Los negocios se hacen en segundos. Esa velocidad que ha inundado al mundo también se ha apropiado de la política.
Los partidos no han acomodado su visión del mundo y sus formas a estas nuevas herramientas que los han rebasado totalmente. Hoy vivimos ya en la Sociedad de la Información. Hoy el mundo no solo está más informado y más rápido, sino que además hoy el mundo decide más rápido. Si todos poseen información y a velocidad, es obvio que todos tomen decisiones con mayor rapidez. Incluso la transmisión de información es tan veloz que en un solo día puede todo el Mundo saber si has cometido un delito o no. En consecuencia, la política inundada por la Información de las redes sociales volatiza las opiniones sociales y la opinión pública es menos manipulable.
El APRA siempre ha estado acostumbrada a una forma de hacer política. Fundamentalmente la antigua forma de comunicarse. El llamado Radio “Bemba”. El mensaje persona a persona. Ir tocando la puerta de nuestros amigos, familiares y vecinos para ir convenciendo con nuestras propuestas. Incluso, cuando éramos objetos de alguna malsana campaña difamatoria, el APRA sabía movilizarse y en unos días puerta a puerta rebatíamos cada uno de los argumentos contrarios. Hoy ese escenario es más complicado. Las redes sociales pueden no solo describir a un candidato, pueden mostrarlo al segundo en un error. Como por ejemplo rechazar un chicharrón. Y basta eso para que en dos días pierda 10%. Esta nueva herramienta debe ser sabiamente utilizada.
Pero además debemos descargar evidentemente cualquier innecesario ataque. El único camino que existe para poder afrontar con éxito este reto es usando mecanismos claros de democracia que evite ataques o fricciones innecesarias. Reglas claras de convivencia. Propongo algunas de ellas: 1) Los procesos electorales internos deben ser dirigidos en su integridad por ONPE y el JNE. 2) Ningún tipo de Reelección inmediata para nadie. En el caso de los congresistas deberán esperar que pase un período. La reelección fomenta las cúpulas eternas. Fomenta el abuso. Y evita que la política sea de interés de todos. La gente no quiere participar porque siempre son los mismos. 3) Los dirigentes políticos tampoco deben ser reelectos. La Ley de Partidos Políticos debe prever que esté prohibida la reelección de los dirigentes políticos. De esa forma más gente talentosa querrá participar. Y sabremos que la gente no llega a robar y quiere quedarse. Sino que debe trabajar para bien de su pueblo. 4) Los partidos políticos nacionales en las Elecciones Municipales y Regionales al participar deben tener las mismas facilidades que los movimientos municipales y regionales. Es decir no deben necesitar autorización de las cúpulas limeñas. Deben los Comités Regionales tener las facultades para que 1 año antes de las elecciones ya se tengan los candidatos electos. 5) Que se establezca mediante Ley que los partidos políticos deben tener la Figura del Fiscal del Partido, que necesariamente debe ser un abogado y que en buena cuenta se encargará no solo de los procesos de expulsión partidaria grave sino de recurrir al Ministerio Público para denunciar al corrupto. 6) Que sea la ONPE y el JNE quienes convocarán los procesos electorales internos de los partidos políticos en fechas establecidas por la Ley evitando que sean los propios partidos quienes se autoconvoquen pues casi nunca lo hacen permaneciendo mucho más tiempo del debido en los cargos. 7) Que se elimine la figura de que en los Congresos Partidarios se elegirán las autoridades partidarias. Los Congresos deben tener otros fines, pero no la elección de las autoridades partidarias. Las autoridades partidarias deben ser elegidas mediante elección universal de un militante un voto. Las elecciones deben ser dirigidas por la ONPE y el JNE.
En la medida que haya transparencia en el manejo interno del APRA habrá definitivamente acercamiento de la población. Ganas de participar. En la medida que no transmita la idea equivocada de que se trampean los resultados internos, el APRA podrá sacudirse con éxito del San Benito de que “Todos son corruptos”. Podrá transmitirle a la ciudadanía ideas fuerza. De tal suerte que quien las enarbole auténticamente viene de la decisión, del voto interno del aprismo.