El Acuerdo de París puesto en marcha el 04 de noviembre del 2016, marca un hito histórico de 195 países que lograron el consenso en la conferencia climática llevada a cabo en la COP21 en Francia, convirtiéndose finalmente en un instrumento fundamental para reforzar las políticas ambientales a nivel global. Este documento logra acuerdos climáticos después de veinte años de arduas negociaciones para la reducción de Gases de Efecto Invernadero y lograr la transición hacia una economía baja en carbono.
El 2016 la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP22) tuvo como escenario la cuidad de Marrakech en Marruecos que recibió a todos los representantes con las mayores expectativas pero que finalmente los resultados no tuvieron gran trascendencia. La COP22 reafirma y deja sentada las intenciones de los países en la lucha contra el Cambio Climático pero a pesar de los esfuerzos no logró acciones concretas, sino que se postergó para el 2018 el reglamento real que debería poner en práctica lo acordado en París.
Sin embargo no podemos desmerecer los esfuerzos logrados mediante las iniciativas que resalta el impulso hacia las nuevas políticas climáticas desarrolladas en la COP22, éstas se basan en la cooperación de miles de millones de dólares para transferencias tecnológicas a países en desarrollo, la creación de capacidades para informar sobre las acciones a favor del clima, reforzar la seguridad hídrica y alimentaria. Así mismo el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) anunció la “Iniciativa Mundial de Turberas” que tiene como objetivo salvaguardar las turberas o humedales donde se concentra una gran cantidad de materia orgánica, siendo éstas la mayor reserva de carbono en el mundo. Otra de las novedades que nos trajo la COP22 es la iniciativa de La Fundación para el Impulso Solar (Solar Impulse Foundation) que busca promover la “Alianza Mundial Para Las Tecnologías Limpias”.
Pero el fenómeno trascendental que marcó el proceso a pesar de los esfuerzos y las interesantes propuestas de la COP22 fue la elección de Donald Trump, noticia que irrumpió fríamente los salones de la Conferencia de las Partes en plenas sesiones. El nuevo Presidente de los Estados Unidos podría cambiar el rumbo de todos los esfuerzos logrados a la fecha, debido a su discurso negacionista sobre el Cambio Climático que calificó como un “Invento Chino” con intenciones de perjudicar la competitividad económica de Norteamérica y su independencia energética.
No obstante si en plena campaña presidencial Trump amenazó con retirarse del Acuerdo de París, como Presidente electo moderó su discurso con respecto a varios temas de tinte radical. Esto trae cierta confianza pero no deja de ser una incertidumbre climática para la comunidad internacional que sigue de cerca las políticas ambientales y las nuevas acciones. Siendo Estados Unidos y China países con la mayor responsabilidad histórica en la emisión de gases de efecto invernadero debido a su gran desarrollo industrial y que después de tantos esfuerzos lograron firmar un acuerdo climático mundial, estos acontecimientos nos dejan un escenario controversial que no debemos perder de vista.
Finalmente, se espera que los líderes mundiales y la comunidad global puedan comprender que el desarrollo sostenible es una herramienta primordial para asegurar los recursos y el bienestar de la humanidad, pero sin caer en ecofanatismos con apasionamientos cuasireligiosos de corte ambientalista que frenan el desarrollo, sino promover un equilibrio con mecanismos de altos estándares ambientales para asegurar la sostenibilidad en aras del bienestar común y la seguridad de las futuras generaciones.