“Permitir que los ciudadanos voten con su DNI en la elección de dirigentes es devolverle el APRA al pueblo para el que se creó”
Alan García Pérez
El pasado viernes 27, en su discurso por el día de la Fraternidad, Alan García reclamó la renovación del Partido Aprista y llamó a la realización de elecciones internas para el mes de abril. Las motivaciones del líder del APRA parecen ir más allá de una convocatoria al recambio dirigencial en su agrupación. Más bien, lo que está proponiendo el dos veces Presidente es salir al encuentro de un Perú que no existía en tiempos de Haya de la Torre: el Perú de los emprendedores y de la informalidad.
Hacer del APRA una institución abierta a la que todos tengan acceso es la consigna de García y puede hacerse realidad en la medida que el partido de la estrella es el único con la suficiente presencia provinciana como para realizar una convocatoria nacional de envergadura. Así pues, el llamado de Alan despierta gran expectativa pues lo formula desde un partido antiguo, fuerte e institucionalizado que le abre sus puertas al Perú de las grandes mayorías contemporáneas, cuyos líderes y organizaciones políticos no han logrado superar los márgenes de lo local-regional.
Por eso, una de las posibilidades del acercamiento del APRA a los sectores emergentes es la consolidación de la institucionalidad democrática. En una nota anterior, planteé que el voto preferencial o su eliminación no contribuyen por sí solos al fortalecimiento de los partidos políticos. En cambio, con elecciones internas abiertas como las que propone García casi se elimina la posibilidad de que las candidaturas sean acaparadas por sujetos con la posibilidad de aportar fuerte a la campaña presidencial. Al contrario, se pasaría a un esquema en el que el pueblo elige libremente a sus candidatos como sucede en Chile o USA.
De concretar su cambio estatutario para realizar elecciones internas abiertas, el partido de Haya de la Torre daría un salto trascendental hacia su modernización y se acercaría a lo que el politólogo Alan Salinas ha llamado “momento constituyente”. En efecto, el APRA tuvo su primer “momento constituyente” en 1930 al integrar repentinamente a la política nacional a quienes nunca habían tenido la oportunidad de participar como los estudiantes, las clases medias profesionales y los trabajadores.
Hoy, que habitamos en el Perú posterior a la transición demográfica y la migración masiva; el APRA vuelve a sintonizar con la aspiración por participar en la vida política de los sectores emergentes y se traza de nuevo la meta de crear ciudadanía moderna. De allí que también resulte acertada la referencia de Salinas al “partido escuela”: el APRA podría llegar a serlo nuevamente, como en tiempos de las Universidades Populares González Prada.
Al finalizar estas líneas parece claro que la identidad revolucionaria del APRA consiste en promover la democratización del país bajo los lemas de “justicia social y pan con libertad”. El año pasado existía la expectativa de que el APRA convocase un Congreso Nacional pero García la está superando largamente y sintoniza, más bien, con la reforma electoral que está proponiendo el JNE. Los próximos meses nos dirán si el APRA está en capacidad de dirigir al país hacia la modernidad política a través de internas abiertas y democráticas. De hacerlo, el país la seguirá.
@parodirevoredo