La marcha contra la TV Basura, convocada para este 27 de febrero, tuvo como finalidad -en realidad- que los programas denominados “basura” sean cancelados; sin embargo, ¿que sean levantados del aire implica -necesariamente- que las personas dejarán de consumir “programas basura”? Creemos que no, dado que al existir una demanda, se creará -eventualmente- una oferta, es decir, saldrán otros programas del mismo formato que promuevan las mismas cosas.
Por lo que consideramos necesario exponer alguna solución desde la óptica de la economía conductual, y para ello nos valdremos de la teoría del paternalismo libertario.
Los individuos suelen comportarse de manera irracional, y ese comportamiento afecta su propio bienestar, por lo que es necesario ayudarlos “empujándolos suavemente”, “darles un codazo”, que es, en otras palabras, “nudging”. Entonces, esta teoría no pretende imponer, tampoco dejar al libre albedrío del individuo, sino elaborar una arquitectura de alternativas que lo lleven a modificar su conducta, sin necesidad de establecer prohibiciones o incentivos desmedidos.
Los profesores de la Universidad de Chicago: Richard Thaler y Cass Sunstein, autores del libro “Nudge”, nos brindan como ejemplo una cafetería, cuyo propietario debe tomar la decisión de los productos a ofrecer, el orden en que se presentan, y la visión del negocio, es decir, si tan sólo busca vender para ganar dinero o también mejorar la calidad de vida de sus consumidores, entonces, él puede optar por i) elegir aquello que más beneficie a los consumidores; ii) elegir al azar; iii) elegir lo que engorde más a los consumidores; y iv) brindar a los consumidores lo que creen que habrían elegido por sí mismos.
La opción que debería adoptar a fin de tomar una decisión paternalista libertaria sería la i), y para ello podría utilizar el orden de presentación de los productos a fin de determinar las preferencias alimenticias de sus consumidores, esto es, presentar de manera visible una oferta saludable en los productos a ofrecer, sin necesidad de excluir a los alimentos dañinos, los cuales podrán ser ubicados de manera que al consumidor se le haga difícil encontrarlos, con ello se modifica sustancialmente las preferencias alimenticias de los consumidores que acudan al negocio.
Ahora bien, adaptemos el ejemplo antes expuesto al caso de la denominada “TV Basura”. Para poder disminuir a la mínima expresión la oferta de programas cuyo contenido sea conocido como “basura”, es necesario modificar los patrones de conducta de los individuos que son parte de la demanda, y para esto podemos valernos de uno de los argumentos que promovieron los organizadores de la referida marcha contra la “TV Basura”, esto es, que se haga respetar el horario de protección al menor, por lo que los programas de contenido “basura” sean emitidos a partir de las 10:00 pm, para así disminuir de manera significativa la demanda, y también proteger a los menores de estos formatos.
Entonces, no se trata de promover la censura contra estos programas, tampoco en tomar represalias contra sus auspiciadores, y menos reemplazarlos con programas “culturales”, sino de generar una arquitectura de alternativas para los televidentes, quienes podrán optar por ver dichos programas, pero en un horario que -tal vez- no favorecerá a los individuos que son parte de la demanda, y con ello devendría en la cancelación de dichos espacios televisivos que no contribuyen a formar personas con valores sólidos.