El Partido Aprista Peruano afronta el embate de una crisis institucional sin precedentes a razón de una lucha sin cuartel por el poder dentro de dicha organización política. Cabe recordar, que recién en mayo del presente año se realizarán las elecciones internas apristas con el objeto de elegir a una nueva dirigencia que reemplace a la actual, cuyo mandato feneció el año 2014.
En paralelo a este proceso interno aprista se vienen desarrollando las investigaciones y demás pesquisas en torno al caso Lava Jato, el caso de corrupción internacional a todo nivel más grande de la historia, que está estremeciendo a la elite política nacional y también latinoamericana.
Recientemente las pesquisas del caso Lava Jato han apuntado a una serie de exfuncionarios cercanos a Enrique Cornejo otrora Ministro de Transportes y Comunicaciones del Gobierno Aprista. La evidencia empírica existente en torno a esta cercanía- fotos, videos, condecoraciones oficiales, asociaciones que no vieron más que la luz registral- ha sembrado dudas en la opinión pública sobre la participación o no de este líder aprista en una serie de actos de corrupción.
Como era de esperarse el ex ministro y candidato a la alcaldía de Lima se encuentra enfrascado en una legítima defensa mediática que, entre otros, se sustenta en: 1) el deslinde de responsabilidades en los actos de corrupción en las adjudicaciones de los tramos Línea 1 y 2 del Metro de Lima, dados a conocer por los directivos de Odebrecht a razón del convenio de delación suscrito con las autoridades brasileñas. Debemos resaltar, que Enrique Cornejo a la fecha aún no está comprendido formalmente en la investigación que desarrolla en Ministerio Público con relación a este caso. Y, 2) la denuncia de una supuesta campaña de demolición política propiciada en su contra al interior del APRA por algunos seguidores del ex Presidente Alan García.
Es con relación a este último punto, que el Tribunal de Ética y Moral del APRA, al considerar tales declaraciones en medios como infraternas; ha decidido accionar en contra de Enrique Cornejo suspendiéndolo en el ejercicio de sus derechos partidarios que incluyen, obviamente, sus derechos a elegir- sufragio activo- y ser elegido- sufragio pasivo- dirigente o candidato por el partido.
Conocedores de la histórica disciplina aprista, dicho acto no llamaría en lo más mínimo la atención, empero, ocurre que el mismo en puridad deviene en arbitrario por la sencilla razón que si bien dicho tribunal es quien por estatuto se encuentra facultado para imponer suspensiones en la militancia a cualquier afiliado, lo debe hacer cuando su mandato está vigente y no, como ocurre ahora, cuando su mandato ha fenecido y no ha sido prorrogado conforme a lo establecido por el artículo 89° del Reglamento del Registro de Organizaciones Políticas aprobado mediante Resolución N° 208-2015-JNE.
No cabe duda, que estamos ante un avocamiento que vulnera el principio del “juez natural”, el cual dentro del debido proceso supone una aptitud o competencia que tiene el Juzgador- en este caso el Tribunal de Ética y Moral del APRA- para avocarse al conocimiento de una determinada causa por mandato expreso de su estatuto. Por ende, si no hay mandato vigente de quienes integran el referido colegiado, no hay juez natural, tan sólo hay abuso del derecho y vulneración de los principios de imparcialidad y legalidad que sustentan el debido proceso en toda instancia administrativa, judicial, arbitral, castrense, electoral y constitucional.
Finalmente, debo concluir como muchos que hay indicios más que suficientes de que se quiere evitar que Enrique Cornejo logré postular a la Secretaría General del APRA en las internas de mayo próximo. Lamentablemente el impacto de dicha acción forzada e irregular es la pérdida de legitimidad del proceso electoral interno y, además, también una pérdida de credibilidad social del mismo partido, algo que últimamente se ha convertido en “el karma de la estrella”.
Ojalá pues, las cosas mejoren por Alfonso Ugarte, cuna de partidos emblemáticos ahora venidos a menos por culpa del ego, la mezquindad y sobretodo falta de visión política de muchos de sus dirigentes.
José Andrés Tello Alfaro