Esta semana quería hablar sobre las mujeres, en el marco del Día Internacional de la Mujer.
Sabemos que el mundo ha avanzado, eso es innegable, en otras épocas ni siquiera podría estar escribiendo estas líneas.
La Ilustración fue el gran paso para la consolidación del camino que traería consigo los ideales de nuestra civilización contemporánea. Y si bien la Ilustración fue un movimiento que dio luces al s.XVII y abrió el camino, algunos parecen reducirla a meras falacias. Hoy encontramos muchos versados que reniegan de la mal llamada ideología de género, cuando, detrás de lo que califican como tal, está simplemente la realidad de inequidad de género que ha rondado estos rincones desde antaño. Y sigue.
Para quien no lo recuerde, durante el s.XVII se logró subordinar el poder religioso al civil, entendiendo que el Estado debe estar en un plano terrenal y que lo religioso obedece al plano espiritual. La vida social se desarrolla en el primero y el Estado debe velar por éste. Esto no significa dejar de lado a la religión, pero, como dijera el propio Jesús: “Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios” (Mateo 22:21)
Así, volviendo a nuestra época ilustrada, la noción de "Contrato Social" fue uno de los aportes de la época. A finales de siglo vimos una Revolución Americana, Revolución Francesa y rondar los ideales de Locke (con la separación de poderes), de Adam Smith (liberalismo económico), Bentham (utilitarismo) y John Stuart Mill quien habla de las conquistas sociales y sobre los límites del Estado en beneficio de las libertades del individuo. A esto hay que sumar las revoluciones suramericanas que traerían, como en el Perú, la formación de las repúblicas independientes. No por ello menos patriarcales.
El camino ha sido largo y la expansión de las libertades ha sido un proceso arduo y no falto de sangre, sudor y lágrimas. Sobre todo para las mujeres quienes, detrás de hombres plebeyos (discriminación por clase social), hombres mestizos, zambos e indígenas (discriminación racial), han sido discriminadas desde que se tiene conocimiento, incluso dentro de los subgrupos de discriminados. Las mujeres hemos sido víctimas de la cultura patriarcal desde que hay noción. Desde Eva como génesis de todo mal y tentación presente, hasta la idea medieval de la mujer como "Bello saco de inmundicias" (Odón de Cluny) o el hecho de que hace tan solo 70 años las mujeres no votaban en el Perú. Y si hablamos de participación política vemos cómo aún hay mucho camino por recorrer.
¿Ideología de género? Reclamar la equidad no es una ideología de género. Es la asunción de lo que ya hemos pregonado hasta la saciedad, desde aquella Ilustración que pareciera poco ilustrar la figura femenina en los ideales de igualdad, fraternidad y libertad. Un tufo soberana y deliberadamente masculino, hecho por unos detentores del saber y el poder, hace que el "sapere aude" quedase relegado a la comodidad de la testosterona. Incluso desde la crianza de mujeres por mujeres que buscan perpetuar la eterna minoría de edad de algunas. ¿Cuándo ingresan la mujeres a la universidad? En el Perú, las mujeres ingresan apenas en 1908.
Nuestra Universidad Mayor de San Marcos, tuvo siempre un carácter eminentemente conservador, y así fue como se sostuvo una especie de barrera para la mujer, de quien se afirma a cada paso, que no debía profundizar mucho en sus estudios porque corría el grave riesgo de debilitar su fe; y para mantenerla en el culto exclusivo del hogar, y en su obediencia sumisa al hombre, debía ser un tanto ignorante (…) García y García, Elvira. La Mujer Peruana a través de los siglos. 2do Vol. Lima: Imprenta Americana, 1924-1925.
Equidad de género no es un reclamo de masculinización de la mujer, tampoco de feminización del hombre; es un reclamo que busca comprender que ante el Estado la mujer y hombre, con sus diferencias, son iguales ante la ley en término de oportunidades para el pleno desarrollo de la personalidad, aptitudes y gustos. Hay una larga deuda histórica con las mujeres y, si bien se reconoce cómo en las ciudades venimos derribando estas barreras mentales, sabemos que aún queda mucho camino por recorrer. Ese diferencial de casi un 30% de ingresos entre hombres y mujeres para el mismo cargo, da cuenta de ello. A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y a las mujeres lo que les pertenece por inteligencia, desempeño y capacidad. Ni un sol menos.