Punto de Encuentro

Breve historia de la economía Hindú

Desde Nueva Delhi, India

Traducido por Eric Koechlin

La India y el Perú: dos gigantes de la civilización, marcados por un pasado colonial que ahora ha dado paso a democracias vibrantes; ambos representantes de diversas riquezas. Nuestras historias han sido moldeadas por fuerzas similares. Como dos prominentes países en desarrollo, tenemos mucho que aprender uno de otro y crecer juntos. Esta columna se enfoca en discutir los temas económicos, políticos y sociales de la India y unirlos en un contexto internacional más amplio, con especial relevancia para el Perú.

La economía política de la India ha entrado en una fase emocionante. El año pasado las Elecciones Generales dieron a luz un nuevo gobierno encabezado por el Partido Bharatiya Janata con una resonante victoria. Esto era muy necesario para traer confianza en una economía en crisis. Pero antes de entender el presente, si hay una cosa que la historia nos ha enseñado, es a nunca ignorar el pasado.

La historia de crecimiento de la India ha atravesado muchos altibajos. En 1947, la explotación colonial británica nos dejó una economía fundamentalmente agraria, con indicadores sociales muy pobres. Los constructores de nuestra nación, por lo tanto, dieron prioridad a la rápida industrialización como motor de crecimiento y desarrollo. El patrón de visión de crecimiento se llamó el patrón "socialista" y tenía similitudes con políticas económicas soviéticas —con un enfoque en la sustitución de importaciones y el sector público lideró las industrias primarias. Sin embargo, durante más de cuatro décadas después de la independencia, la economía creció a un ritmo más lento de alrededor del 2% anual. A esto se le llamó despectivamente la "tasa hindú de crecimiento" y podría ser atribuido a un exceso de reglamentación e ineficiencia del sector público. El lento crecimiento junto con condiciones macroeconómicas inestables llevó a una serie de crisis que culminaron con la crisis del balance de pagos de 1991, donde la India se vio obligada a buscar ayuda del Banco Mundial y el FMI de acuerdo con sus términos impopulares.

La década de 1990 vio una nueva era caracterizada por lo que se le llamó la LPG (liberalización, privatización y globalización) que en parte se inició en respuesta a la crisis. Es importante señalar que la experiencia de reforma en la India no fue un cambio al estilo Big-Bang, de una noche para otra, fueron reformas graduales pero persistentes que aún están en marcha hasta la fecha. Comenzando alrededor del 2002, la economía de la India fue testigo de un increíble despegue, convirtiéndose en una de las economías de más rápido crecimiento. Esta fase sin embargo terminó con la crisis financiera de 2008. Aunque la India mantuvo relativamente una sorprendente resistencia a la crisis, su historia milagrosa de crecimiento llegaba a su fin. Luego de la crisis de la Zona Euro de 2012 asestó otro golpe a la economía ya frágil. La inflación era galopante y obstinadamente persistente durante este período. Desde la perspectiva del gobierno, el déficit fiscal se había ampliado terriblemente a causa de una mala gestión de gastos y subsidios. La parálisis política y de implementación había desalentado la inversión privada. Las implicaciones de la resultante "estanflación" se hizo sentir más grave en la clase media y pobre.

Todo esto preparó el escenario perfecto que alimentó el rechazo contra el Partido del Congreso y llevó al Partido Bharatiya Janata al poder. Por lo tanto había una tremenda expectativa acerca del presupuesto completo del primer año del nuevo gobierno que fue liberado el sábado (28 de febrero del 2015).

El presupuesto de la Unión es mucho más que una mera declaración de contabilidad numérica. Es una declaración de políticas y prioridades. Y en este sentido, el Ministro de Finanzas ha hecho un trabajo hábil en el cambio de la postura del gobierno hacia un enfoque más pro-crecimiento y al mismo tiempo equilibrar otros intereses pragmáticamente.

Manténgase en sintonía con esta columna para que conozca más acerca del Presupuesto, y lo que el gobierno del Partido Bharatiya Janata ha hecho hasta ahora.

 


 

 

Brief history of Indian Economy

India and Peru—both civilizational giants, marred by a colonial past that has now given way to vibrant democracies representing rich diversity. Our histories have been shaped by similar forces. As two prominent developing countries today, we have much to learn from each other and grow together. This column will attempt to discuss the economic, political and social issues of India and piece them together into a broader international context with particular relevance to Peru.

The political economy of India has entered an exciting phase. The General Elections last year brought forth a new government led by the BJP, with a resounding victory. This was much needed to bring fresh confidence in an ailing economy. But before we understand the present, if there is one thing that history has taught us, it is to never ignore it.

India’s growth story has seen its fair share of ups and downs. In 1947, British colonial exploitation had left us a primarily agrarian economy with poor social indicators. The builders of our nation, thus prioritized rapid industrialization as an engine of growth and development. The pattern of growth envisioned was called the “socialistic” pattern and had similarities to the Soviet economic policies—a focus on import substitution and public sector-led heavy industries. However, for over four decades after independence the economy grew at a slow pace of about 2% per annum. This was disparagingly called the “Hindu Rate of Growth” and could be attributed to overregulation and inefficiency of the public sector. The slow growth along with unstable macroeconomic conditions led to a series of crises that culminated in the 1991 balance of payments crisis where India was forced to seek help from the World Bank and IMF according to their unpopular terms.

The 1990s saw a new era characterized by LPG—liberalization, privatization and globalization—in part initiated in response to the crisis. It is important to point out that India’s experience of reform was not one of overnight “Big-bang” changes but rather gradual yet persistent reforms that are still going on till date. Starting around 2002 the Indian economy witnessed an incredible take-off becoming one of the fastest growing economies. This phase however ended with the 2008 financial crisis. Though India remained relatively surprisingly resilient to the crisis, it’s growth miracle story was winding down. Then the 2012 Eurozone crisis dealt another blow to the already fragile economy. Inflation was rampant and stubbornly persistent during this period. From the government perspective, fiscal deficit had widened frighteningly because of a mismanagement of expenditure and ill-targeted subsidies. Policy and implementation paralysis had discouraged private investment. The implications of the resulting ‘stagflation’ was felt most severely on the poor and middle class.

All of this set the perfect stage that fuelled anti-incumbency against the Congress Party and brought the BJP to power. Thus there was tremendous anticipation and expectation from the new government’s first full year Budget that was released on Saturday (Feb 28th 2015). The Union Budget is much more than a mere accounting statement of numbers. It is a statement of policy and priorities. And in this regard, the Finance Minister has done a deft job in shifting the stance of the government towards a more pro-growth approach and yet balancing other interests pragmatically.

Stay tuned to this column to learn more about what the Budget says, and what the BJP government has done so far.

 

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