Punto de Encuentro

Lo que G. Prada nos dejó.

28 Agosto, 2017

Anthony Tello

“Arcaísmo implica retroceso: A escritor arcaico, pensador retrógrado.”

Manuel Gonzáles Prada, anarquista, descentralista y protestante sin tregua. Irresoluto y liberal para Ricardo Palma y su Club Literario de románticos, pero prominente motivador de pensadores y políticos del futuro como Haya de la Torre y J. Carlos Mariátegui.
El maestro -como lo llamaban a G. Prada- señaló que uno de los males endémicos del Perú, se encuentra en la forma de militarismo corrupto que llegaba al poder por medio de los golpes de Estado, por caudillos disfrazados de líderes a quienes denominó: caporalistas. Esto se ha visto replicado hasta finales del siglo XX, pero con un estilo más sofisticado: autogolpe y cambio de constitución para cautivar idiotas, con su toque populista y asistencialista con fines de embrutecer masas para mayor emprendimiento adulterado.

Gonzáles Prada siempre pensó que no había parangón entre revolución y evolución, empuñaba en la mayoría de sus publicaciones que la forma de evolucionar es haciendo una revolución política, religiosa y social con la intención de secularizar el análisis mundial. Ateo hasta que llegó al epílogo de su carrera, donde hacía alusiones que por momentos dejaba de serlo. Crítico en su totalidad, acción que en la actualidad derechistas como Aldo Mariátegui opinan que sólo fue un gran crítico sin aporte alguno. Lo cierto es que las críticas de la coyuntura que Prada vivía resultarían fundamentales para plantear soluciones a lo largo del siglo XX. Discrepaba con la tradición de Ricardo Palma y su afán por recordarnos el pasado decorándolo a su estilo de poeta sensiblero. Con el paso del tiempo se convertiría en enemigo personal. Al límite de que Palma cobardemente respondiera un discurso llevado a cabo en el teatro del olimpo (30 octubre 1888) -discurso del maestro G.P con duras críticas para R. Palma- por medio de una publicación anónima difundida por el diario “El Comercio” (3 noviembre 1888), acusándolo de haber difamado a Ricardo Rossell con la finalidad de generar una pelea entre ambos, falacia que quedó dilucidada y, por consiguiente, generó una burla de diferentes sectores de la población para el escritor anacrónico, R. Palma.

Flamante iniciador de reivindicar la tradición indígena y mestiza, a pesar que a priori a él, Narciso Aréstegui, en 1848, inició el indigenismo con su novela: El padre Horán, tal cual lo hiciera Juan Bustamante Dueñas en 1867 esgrimiendo que no son los costeños quienes constituyen la República. Radical liberal inspirado por Sánchez Carrión y polemista con cruda ironía en sus discursos y panfletos.
Gonzáles Prada decía: “El grado de desarrollo de la sociedad peruana se deberá medir no por la riqueza de unos pocos y la ilustración de algunos, sino por el bienestar común y el nivel intelectual de las masas”. Frase que me recuerda a John F. Kennedy de 1961: “Un país no se mide por su riqueza ni su grandeza, sino por el nivel cultural de cada uno de sus habitantes”. Antes que lo diga el fomentador de la Alianza para el Progreso, Gonzáles Prada, ya lo había propuesto en su plan de resurgir a la patria.

Anthony Tello. 

 

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