Punto de Encuentro

Conflicto entre naciones, una realidad de suspenso mundial

¿En qué aportan las sanciones más duras impuestas en el sentido económico por las naciones de la ONU a Corea del Norte a la estabilidad mundial? ¿Las escaladas de las ambiciones nucleares propuesta por el gobierno el Kim Jong-Un, se revertirán? ¿Quién es, y será el verdadero afectado dentro de un estado al que se le implantan tales sanciones? Las sanciones promovidas por los Estados Unidos, Trump y todo su gabinete, hoy contempla un bloqueo a sus exportaciones que llegan a un valor de 1.000 millones de dólares anuales, la tercera parte de lo que el país llega a exportar al exterior, y lo que, sin contradicción, va directamente a los ensayos balísticos (bombas de hidrogeno), que actualmente inquieta a la comunidad internacional y a su seguridad.

Pero, a pesar de que las sanciones económicas que son significativamente fuertes – un tercio de los ingresos anuales para cualquier país es una gran escala -, ¿de verdad apoya a la estabilidad mundial?, es una pregunta a la que debo de responder, y a mi criterio, no; como se ha visto con anterioridad, en antiguas sanciones a diferentes países, Irán como referencia, no han sido tratadas como se lo planteaban los estados impositores, en el mejor sentido de la palabra; en vez de ello, las sanciones solo fueron pasivos que en vez de amedrentar, bajo la lógica del juego del prisionero, generaban batallas de competitividad de demostración del poderío ejercido por su nación. Estados como el Ki Jong-Un no responden al bienestar general de la población, sino por el contrario, son estados verticales, totalitarios y centralizados en el poder de una sola persona – no igual como el de Irán que se sostenía bajo los predicamentos del Corán y la religión, y un grupo de personas que terminaban generando ciudadanía en algún grado de la escala – que buscan saciar con ambiciones, y hacerle frente al mundo no implica ninguna limitación.

¿Se revertirán con aquellas sanciones las ambiciones del nuevo niño internacional que atenta contra la seguridad global?, lo más probable que no, ya que sanciones anteriores generadas por la misma ONU no han logrado un cambio en el mandatario y mucho menos en sus ambiciones a poder construir un arsenal nuclear que son mucho más capaces, en el sentido destructivo, que las bombas que cayeron en Hiroshima y Nagasaki, en la II Guerra Mundial. Ni siquiera los estados que alentaron su crecimiento dictatorial (Rusia y China), me consta decir, pueden parar a un monstruo que ha dejado la cuna y ahora juega en con los adultos, en el campo armamentístico nuclear. Ya que una vez que el mandatario obtuvo aquella capacidad ha empezado a estallarlas de manera desproporcionada en el mar de Japón sin ningún tipo de intervención de aquellos países y, estimando la repercusión que tiene en hacerlo tan cerca de sus estados.

A final de cuentas, los más afectados son y serán los ciudadanos de a pie, pues sí bien ese gran porcentaje posiblemente se iría a la creación y renovación del armamento nuclear y general del Estado Nor-Coreano, quitarles ese porcentaje, indica, quitarles a los más necesitados para seguir construyendo estas armas de destrucción masiva – los cuales laboran en ello y en la generación de esa paupérrima estabilidad social, desprendida por los trabajos ejercidos por ellos -, deplorando aún más los derechos de los ciudadanos, y generando a la par como otros países antes que ellos (Cuba, Irán, Libia, Sudán, etc.), la teorización de la culpa de los EEUU y de los países occidentales por las penurias que acarrean sus políticas públicas estatales que están buscando un enfrentamiento hacia el quehacer internacional, que muchas veces han reforzado su ideología comunista, disfrazada por su creador como nacional y auto independiente.

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