Punto de Encuentro

Efecto boomerang

Después de la fiebre futbolera del último martes, volvemos a nuestra realidad; la latente problemática de violencia contra las mujeres es uno de los temas a tratar, problemática que nos entrampa y no nos deja evolucionar como sociedad. Los intentos de feminicidio y asesinatos a mujeres cada día son alarmantes, una maquinaria infernal que no tiene reparos y que cada día cobra más vidas.

Según el Ministerio Público son 946 feminicidios registrados en los últimos 8 años en el país, entre enero del 2009 y diciembre del 2016. Sólo en este año la cifra aumentó a 59 víctimas en manos de asesinos machistas, es decir 6 muertes más en relación al año pasado, y faltando dos meses para que acabe el año.

Esta es una clara evidencia que la famosa Marcha del Ni Una Menos no obtuvo el efecto deseado. Mucha bulla y pocas nueces. Hacen falta políticas públicas integrales donde hombres y mujeres sean capacitados, donde ambos puedan crecer en compañerismo y mutuo respeto. Los hombres no deben ser sujetos aislados.

Es imprescindible una verdadera reestructuración social. No se trata sólo de crear foros para mujeres, con mujeres y por mujeres. No se trata de empoderamientos a mujeres para “eliminar” a los varones, se debe concientizar a ambos géneros, educando a los niños y niñas desde la familia, así como en las escuelas, donde se trabaje la autoestima de las personas, donde el crecimiento personal y profesional sea competitivo. Un punto crucial para minimizar la violencia y las brechas de desigualdad.

La política: fiel reflejo de nuestra sociedad, no es ajena a estos actos de violencia, pues desde hace mucho tiempo viene jugando con la cancha inclinada: desigual,  injusta y discriminatoria. Sin embargo, hay que decirlo, el machismo también viene de las mujeres. Para muestra un botón: las declaraciones deplorables de una parlamentaria que trata de justificar la violencia del hombre hacia su pareja. Y es que es hora de que empecemos a reconocer que el machismo no sólo viene del género masculino y eso nos hace más daño aún.

Por ello es clave que más allá de la aprobación de leyes, se generen espacios en donde se despierte la variedad de enfoques y el bienestar integral. Por ejemplo tenemos la iniciativa de ley sobre la paridad de género en las listas municipales y congresales - que sin duda sería un gran avance – pero ésta debe ir de la mano con políticas que la sostengan en el tiempo, de manera que no suceda un efecto boomerang como el ocurrido en Chiapas – México (2014), que al ser aprobada la reforma político – electoral, y que elevó a rango constitucional la garantía entre mujeres y hombres en las candidaturas a la Cámara de Diputados, Senado y Congresos Estatales, se desató toda una ola de violencia, intimidación y amenaza cibernética a candidatas que postularon el siguiente año.

¿Si nos unimos todos por el fútbol, porque no hacemos lo mismo para afrontar con un cambio más justo en la sociedad?. No nos damos abasto y el gobierno tiene que tomar acción y fortalecer estructuras más inclusivas que rompan esquemas y estereotipos. Los cambios culturales son más complicados que los jurídicos. Empecemos aportando nuestro granito de arena, empecemos desde casa.

Susana Gutiérrez Rivera. 

 

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