El Censo nacional realizado el último domingo, al parecer, bajo la dirección del Instituto Nacional de Estadística (INEI), ha provocado una oleada de indignación, rechazo y desconfianza a nivel nacional.
Y es que, en el desarrollo del censo “tres en uno” (XII de Población, VII de Vivienda y III de Comunidades Indígenas), la población en general ha verificado la absoluta falta de dirección, reclutamiento insuficiente de censistas, de edad y competencias inadecuadas, nula o escasísima capacitación, convenios con extraños y dudosos acuerdos, informalidad y ostensible desorganización.
Si bien, todas esas observaciones son preocupantes, hay dos que despiertan las mayores alertas: 1) Los Convenios con algunas Universidades Privadas cuyos propietarios o promotores son dos neo-políticos que pretenden la Presidencia de la República, ambos han aprovechado la jornada para hacer publicidad a sus respectivos negocios y, gracias a esos convenios tendrán la preferencia de disponer de toda la información actualizada que se obtenga del censo así como los perfiles sociales, demográficos y económicos “para sus investigaciones en pre y post grado”; 2) La falta de seriedad en el levantamiento de la información casa por casa y el desinterés en la recolección de los cuestionarios de los censistas por parte de las autoridades del INEI. ¿Es que el proceso del domingo era un pantallazo para sacar una información antojadiza o que ya se tenía preparada?.
Si las debilidades y carencias que han sido evidenciadas y denunciadas en el desarrollo del censo, fueron conocidas antes del domingo por las autoridades del INEI, y aún así decidieron seguir adelante; esa conducta y decisión podría configurar una grave infracción, un convenido Trick or Fraud, es decir; un fraude de proporciones contra el país o un truco para lograr “fines políticos” y de pasadita, favorecer a algunos auspiciadores. En ambos casos, habría una grave actuación de las autoridades del INEI y por tanto, una grave responsabilidad compartida con el gobierno nacional.
Es importante revisar la información exhibida en la página web oficial del INEI, para constatar que dicha institución ha hecho todo lo contrario a lo previsto: No ha contado a todos los habitantes del Perú, no ha contado todas las viviendas urbanas, rurales chozas ni cabañas y finalmente tampoco ha contado todas las comunidades indígenas existentes, por el contrario, ocasionó una gran confusión con eso de la “autoconsideración en un grupo étnico por costumbres y antepasados”.
Las finalidad del censo no se va a cumplir, puesto que no habrá información estadística confiable que posibilite contar con una completa base cuantitativa de datos para el conocimiento de la realidad nacional y la formulación, evaluación y seguimiento de la planificación, de las políticas públicas y la administración de los recursos económicos del Estado, tampoco se podrá proveer de información estadística sobre la composición, distribución geográfica y crecimiento de la población, los patrones cambiantes de la concentración urbana y rural, así como, las características y servicios básicos de la vivienda. Por lo menos, no en un importante grado. Trabajo y recursos al agua.
Los censos recogen o deberían recoger información fidedigna, no aproximados estadísticos; los censos deben verificar una realidad, no datos fraudulentos o truculentos, que no nos sirve como Estado. Una vez más, una oportunidad perdida para gestionar las instituciones del Estado con seriedad.
Edgardo De Pomar.