“Hay que reconocerlo, ¿por qué suelen suceder los feminicidios? Lo que el gran psicólogo y maestro dijo es que la mujer, a veces sin razón o sin querer queriendo, da la oportunidad al varón para que se cometa ese tipo de actos”, lamentables declaraciones de Maritza García, congresista de la República (Fuerza Popular), y además presidenta de la Comisión de la Mujer. Sí, así como lo lees – PRESIDENTA DE LA COMISIÓN DE LA MUJER-.
Dudo mucho que esta frase haya sido tergiversada, frase que además, relaciona a un profesional de la salud; como García lo dijo, solo hizo una cita, que evidentemente comparte de cabo a rabo, y cree ciegamente en lo que este psicólogo apela; sin tener una pisca de criterio profesional, esta madre de la patria que en algún momento fue la voz de muchas, sin querer querido y con mucha razón, provocó su renuncia.
Estamos en un país machista, dónde la fuerza del hombre se impone en la sociedad, donde el ser mujer, muchas veces –por no decir siempre- significa debilidad, aprovechamiento y libre albedrío, para que el más fuerte pisotee nuestros derechos, habrá que recordarle entonces a García, que no somos nosotras, quienes “sin querer queriendo” vamos por la vida, provocando golpes, acosos (mal llamados piropos), violaciones y demás atrocidades, de las que hemos sido testigos en estos últimos años.
Hoy, domingo 22 de octubre de 2017 –día en el que escribo estas líneas- después de 10 años se realiza un censo, y el país se detiene por unas horas, para después de 6 meses saber cuántos somos. Hoy, también, cuando creíamos que todo había marchado bien, una noticia nos recuerda, que el abuso y machismo es nuestro pan de cada día, pues al promediar las 8:00 pm, era noticia, la violación de una empadronadora de 37 años, que no hacía otra cosa más, que servir como voluntaria, que tal vez “el cachuelo de la semana”, le marcó la vida.
Marco Antonio Luza Segundo, el cobarde, que apelando a la generosidad, sirvió un vaso de refresco que contenía un somnífero, para violar a su víctima, y lo vuelvo a repetir, aunque suene trillado, aquí nadie “sin razón o sin querer queriendo, da la oportunidad al varón para que se cometa ese tipo de actos”, no lo hace, porque la violencia, ni el abuso son justificables, hasta cuándo vamos a permitir más de estas atrocidades, hasta cuando nuestra ineficiente justicia, sea la valla más alta que tengamos que saltar para ser libres.
Hasta cuándo, habrán más GARCÍA’S en nuestro gobierno, hasta cuándo, en los pueblos más recónditos de nuestro país no se pueda establecer una denuncia de maltrato por no contar con el DNI (muy astutamente quitado por el agresor), hasta cuándo más niños verán a sus madres maquillando los golpes de la noche anterior, cuántos más llorarán su partida, cuántas madres no sabrán donde más buscar a la hija perdida, sintiéndose solas por una justicia que les recuerda, que aquí gana el más fuerte, porque aunque tengamos más derechos que los hombres, estos siguen siendo invisibles en nuestra sociedad.