Frente a los daños que produjo el fenómeno del niño costero a inicios de este año, en distintas regiones, el gobierno nacional propuso la creación de la “Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios” (ARCC). Un nombre rimbombante, al que ya nos tiene acostumbrados el Presidente.
Como consecuencia de esa iniciativa, el gobierno nacional planteo ante el Parlamento Nacional un proyecto de ley por la que se crearía la autoridad encargada de dirigir la reconstrucción, se flexibilizara las normas de contratación, las de control y además, se diera marcha atrás en el proceso de la descentralización.
Se habló también del Plan de la Reconstrucción de pueblos y ciudades (infraestructura urbana y rural), pero antes de tener el Plan ya se había aprobado la construcción de nuevos puentes, la reparación de otros tantos y la construcción de miles de kilómetros de vías. ¿Improvisación, apuro o, autosuficiencia?.
Esperamos hasta el último día de agosto, como se prometió, para la presentación del famoso Plan, pero éste recién se presentó el 06 de setiembre e inmediatamente escuchamos las quejas de autoridades que no habrían sido convocadas, consultadas y menos escuchadas.
El presupuesto aprobado para la reconstrucción sin cambios fue de S/. 25,655´000,000,00 (VEINTICINCO MIL SEISCIENTOS CINCUENTA Y CINCO MILLONES Y 00/100 SOLES), que la ARCC ya había empezado a ejecutar y comprometer, en medio de tempranas denuncias de falta de coordinación y trabajo conjunto con gobernadores y alcaldes, asignación de casitas prefabricadas a las familias afectadas cuya calidad y costos han sido cuestionados por calidad y precios, presuntos intereses económicos detrás de la autoridad, atraso en exceso en el inicio de las importantes obras de la reconstrucción que casi nadie conoce en medio de la proximidad de las lluvias de verano.
Ante la acusación de lentitud y presuntos actos de corrupción, la ARCC no tuvo mejor idea que imputar, a los cuatro vientos, la responsabilidad de los atrasos a los gobernadores y alcaldes de las regiones, provincias y distritos afectados respectivamente. Como lo hiciera Kuczynski hace algunos meses, al acusar de corruptos a gobernadores y alcaldes, de la Flor hizo lo propio, abriéndose innecesariamente frentes que solo retrasan la reconstrucción y el desarrollo del país. Acusa nuevamente el gobierno de falta de un equipo de eficientes políticos.
Se requiere de potencialidades asertivas y dialogantes para concertar voluntades y sanos intereses. Al mando de instituciones y de esfuerzos de Estado, deben estar los buenos políticos que tienen el propósito de escalar en la carrera, la meta de trascender. El buen político viene a dar, a entregar sus capacidades, esfuerzos y conocimientos a la ciudad y al país; los “técnicos de lujo” creen que le hacen un favor al gobierno y al país, aceptando cargos y encargos, constatando, una vez más, que no le ponen todas las ganas ni la paciencia para concertar con todos los involucrados, dentro de un claro y transparente acuerdo por la reconstrucción.
“Los técnicos de lujo” patean el tablero o abandonan en cualquier momento. Ahora, tenemos que dedicar tiempo y esfuerzos en reconstruir la autoridad de la reconstrucción, cuando el esfuerzo debe estar desplegado en la ejecución de los procesos y trabajos derecuperación de las zonas afectadas en beneficio de millones de peruanos, que siguen sufriendo mientras algunas autoridades acusan marginación y otras falta de respeto de algunos incompetentes “igualados”.
Pensemos en el Perú y en los peruanos señores, no en nuestras emociones y caprichos. No perdamos tiempo en “reconstruir al reconstructor”, avancemos, miles de familias siguen esperando.
Edgardo De Pomar.