Cada vez saltan a la luz más funcionarios que estarían involucrados en la gran red de corrupción que arrastra Odebrecht en nuestro país, y es que desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló los sobornos que esta empresa brasileña admitió haber pagado en varios países de América Latina, el escándalo no ha tenido tregua.
Como es de conocimiento público, la constructora brasileña pagó en sobornos aproximadamente 400 millones de dólares enLatinoamérica. En nuestro país fueron 29 millones en sobornos entre los años 2005 y 2014. Es decir, durante los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. En otros países, como Venezuela, República Dominicana, Guatemala, México, Colombia o Ecuador, los montos son variados, pero no por ello menos grave y escandalosos.
Pero, la tormenta que viene remeciendo la opinión pública - estas últimas semanas – ha sido sobre la campaña del NO a la Revocatoria de Susana Villarán, por haber presuntamente recibido financiamiento ilícito de la empresa brasileña. Siendo objetivos, en las investigaciones del Caso Odebrecht aparece también, el proyecto vial "Rutas de Lima" junto a otras obras por las que se habría entregado “aportes para la campaña” (algunos lo llaman sobornos) entre los mandatos de la ex Alcaldesa Susana Villarán y el actual burgomaestre de Lima, Luis Castañeda, quienes vienen siendo investigados en el caso Lava Jato.
Además, una investigación del portal Convoca.pe reveló que en las planillas del Departamento de Operaciones Estructuradas de la constructora brasileña se escribió “Concessão (concesión) Rutas de Lima” al lado de un monto por 291 mil 700 dólares que fueron pagados en las dos gestiones (Villarán y Castañeda). Y esto no se puede soslayar.
A todo esto se suma algo mayor,y que nuevamente sacude las primeras planas, el documento que pone en relieve un nuevo entramado sobre el presunto dinero ilícito que giró alrededor de la Vía de Evitamiento del Cusco, ejecutada obviamente por la empresa brasileña y que implica al ex ministro de Defensa Mariano Gonzáles.
Pero no sólo eso, pues a finales del 2015 y principios del 2016, Gonzáles admitió que prestó una consultoría legal a un consorcio vinculado a la constructora brasileña. Según la tesis de la fiscalía, ese dinero habría financiado la campaña del presidente Kuczynski en el 2016.
Según revelaciones de colaboradores eficaces y testigos ante la fiscalía, habría recibido un pago de unos 77 mil soles el 26 de febrero del 2016. Por otro lado, según el portal de la ONPE, en ese mes el ex ministro de Defensa realizó un aporte de 69 mil soles a la bancada Peruanos por el Kambio.
Ante esta espiral peligrosa que pone al gobierno en jaque, la Jefa del Gabinete Mercedes Aráoz sugirió a Gonzáles, que debería renunciar a su inmunidad por la imputación que la fiscalía formula en su contra. Para Gonzáles no fue nada agradable y automáticamente arremetió contra ella, indicando que “más bien debería preocuparse en aras de la gobernabilidad en que el presidente aclare ciertas cosas, la premier debería orientar mejor al presidente”.
José Ugaz Sánchez-Moreno no se equivocó al decir que “la corrupción evolucionó y ahora los desafíos son mayores. La corrupción es más visible y con una faz más grosera, como es la impunidad. El reto es enfrentarla”. Tanta razón y vergüenza a la vez, una y mil veces Odebrecht. Y ojo, la corrupción no atañe solamente al sector público, el sector privado también juega en este círculo vicioso, sino miremos un poco a nuestro alrededor.
Hay mucho por hacer. Depurar instituciones, sanear donde se ha infiltrado el crimen organizado y enquistado la corrupción, desde sus esferas más grandes hasta las más pequeñas; no es de valientes, sino de personas con principios y firmeza que busquen cambiar la realidad, que tanto nos golpea hoy en día.
Susana Gutiérrez Rivera