La concesión de Vinicunca, la montaña de siete colores, a Camino Minerals Corporation -específicamente, a la empresa de exploración minera Minquest Perú S.A.C -, suscitó las más encendidas proclamas en contra del gobierno de Vizcarra. Sin embargo, en cuestión de horas, esta pésima "orquestación" se derrumbó.
Mas esta condición no se debió, en la práctica, a una acción específica del gobierno peruano en defensa de los intereses nacionales sino a una renuncia de parte de la empresa beneficiada por una concesión pasible de ser considerada, por lo menos, indebida.
¿ Acaso ha triunfado la indignación popular -virtual- sobre los turbios enredos de la administración pública ? O ¿ Acaso es tan débil, Vizcarra, que ante el menor gesto de desaprobación se deja doblegar ?
En realidad, la falta de coordinación en el Poder Ejecutivo así como su absoluta ausencia de representatividad y la persistencia en una indebida conducción de los acontecimientos produce circunstancias como las que comentamos.
De hecho, Vinicunca debería formar parte de un Área Protegida - "área de conservación regional"-que comprende el camino a Ausangate pero ...
El problema evidente, en este punto, es: ¿ cómo es posible que un área reservada en trámite sea objeto de una concesión minera ? y ¿ cómo es posible que la Municipalidad Distrital de Cusipata a la que le correspondía asumir la defensa de Vinicunca, haya presentado un recurso de oposición ante INGENMET, respecto de la solicitud de derecho minero que malamente se halló yuxtapuesto al área de la montaña heptacromática, sin haber realizado el pago del derecho de trámite, motivo por el cuál los burócratas más "afamados" dieron por no presentado ?
Según el informe que CooperAcción diseño en específico para ahondar en este problema: existen dos áreas superpuestas en el Vinicunca, una corresponde al petitorio minero Red Beds que abarca los distritos de Cusipata y Pitumarca y la otra corresponde a la montaña de los siete colores y sus alrededores, es decir, la propuesta de Área de Conservación Regional Ausangate.
Sin embargo, desde el 30 de marzo de 2015, INGENMET ya había advertido la superposición parcial del petitorio minero sobre la propuesta de Área de Conservación Regional Ausangate, en la que, a su vez, estaba incluida la famosa montaña en cuestión.
¿ Por qué no se negó el petitorio desde ese momento y por qué se avanzó y gastó tanto hasta llegar al fin a una concesión a todas luces contraproducente para todo el escenario turístico y ecológico ideado en la región ?
El subterfugio es que la propuesta conservacional no cumplía con los requisitos exigidos y, por lo tanto, no había nada que proteger en la zona del Vinicunca. Aquí, debemos movernos en una lógica más simple. Luego, vino la idea de formular oposición por parte de la Municipalidad de Cusipata y como ese recurso se tuvo por no presentado, el día 16 de marzo de este año se otorgó el título de concesión minera metálica Red Beds 2 y todo por cuenta y gracia de la presidencia de INGENMET.
En esta circunstancia, afrontamos una característica de diversas zonas del ordenamiento jurídico nacional: el descalabro de todo lo que corresponda a un debido curso lógico en la resolución de los problemas y/o controversias que deben ser afrontados.
Por lo expuesto, es menester que la gestión pública en nuestro país tome un rostro mucho más lúcido que el presentado hasta la fecha, porque podría presumirse que la burocracia está regida por autómatas o por tahúres.
¿ Y el gobierno ? Bien, gracias, filosofando acerca de la inmortalidad de los entornos corruptos en todo medio donde se manifieste el poder.
Finalmente, el despropósito que orienta todas las posibilidades que asuman las eventuales respuestas a las preguntas que hemos formulado, es tan notorio que evitaremos dar mayores detalles.
En cambio, nos preguntaremos, yendo más hacia el fondo del tema: ¿ acaso la minería es responsable en alguna parte del mundo y, sobre todo, lo es en el Perú ?
Por más detalles que puedan expresar los afectos a las estadísticas y la numerología, debemos señalar que la minería sin responsabilidad social es un crimen.
O, mejor dicho, el capitalismo sin la exigencia de ser socialmente responsable es un atentado criminal en contra de la sociedad.
Y, en este caso en particular, el atentado criminal es esencialmente ecológico.
Por suerte, esta vez se libró el peligro pero ¿ y la próxima ?