Se lo escuche decir hace unas semanas en una reunión donde fue expositor, y lo ha repetido en una entrevista a Mariela Balbi en Peru.21: “¿Cómo gobiernas sin la mayoría del Congreso? Es irreal”. Lo ha dicho Pedro Olaechea, congresista electo por el ppkauisimo, y que en su momento fuera Ministro de la Producción. Ha dicho también: “La estabilidad del Congreso pasa por la mayoría, no por la minoría”.
El problema en el que nos encontramos comenzó cuando Pedro Pablo Kuczynski ganó las elecciones presidenciales, pero su partido perdió largamente las parlamentarias. El modelo constitucional supone que se organicen alianzas de gobierno cuando no se tiene una mayoría, pero Kuczynski, fiel a lo que venía predicando, se negó a los pactos y, menos aún, a compartir el poder, Lo más cerca a un acuerdo político lo tuvo con Cesar Acuña, quien logro puntualmente algunos nombramientos y gestionó algunas medidas a su favor, que no necesariamente tuvieron buen fin.
El problema de esos acuerdos bajo la mesa, fuera de reflectores, es que, al no ser formales, se pueden romper. No comprometen a las partes con un programa de gobierno, menos con algunas columnas ideológicas mínimas.
¿Tiene un pacto el gobierno de Martin Vizcarra con el keikismo? Desde ambos lados afirman que no existe. Lo que es notorio, es el convencimiento del gobierno, de lo afirmado por Pedro Olaechea: pueden no tener un pacto, pero saben que ellos son la mayoría parlamentaria y que toda decisión pasa por llegar a un acuerdo puntual con ellos.
Esto ha sido notorio en la delegación de facultades, donde han aceptado las formulas del keikismo. También lo ha sido, mostrando sus diferencias, en la ley que prohíbe publicidad estatal.
Ahora, ¿negociar con la mayoría es un impedimento para tener una bancada parlamentaria que los represente? Salvo que esa haya sido una condición para permitir que Vizcarra asuma la presidencia, no se entiende esta distancia con la bancada ppkausa.
Entendiendo que es el Primer Ministro quien debe llevar adelante los acuerdos con la mayoría parlamentaria, y no teniendo Cesar Villanueva una buena relación con el ppkausismo más ortodoxo (de alguna manera hay que tratar de definirlo), es probable que la distancia de los ortodoxos con Villanueva (o viceversa) sea la verdadera razón.
A falta de pactos, ¿buenos son gobiernos conversados? Hasta donde vemos, mientras el Ejecutivo sepa mantener sus distancias, y no se deje atropellar por la mayoría parlamentaria, es mejor esta gestión conversada, antes que regresemos al parlamento obstruccionista.