Punto de Encuentro

Por una Marcha Limpia

La lucha contra la corrupción en el Perú es una tarea prioritaria que convoca a todos los ciudadanos y dirigentes limpios.

Es prioritaria porque la corrupción estatal se constituye en la principal amenaza contra toda la sociedad. La corrupción afecta directamente a las empresas y emprendedores honrados y competitivos, afecta a los derechos de las personas, afecta especialmente  a las víctimas y entre ellos a los más pobres. Afecta la gobernabilidad y a la convivencia toda. La dimensión y profundidad de la corrupción en el Perú es casi del mismo tamaño del Estado.

Todos los ciudadanos de a pie lo sabíamos, cotidianamente, en silencio.

Por ello, la lucha contra la corrupción estatal requiere que separemos la paja del trigo. No es admisible que dirigentes políticas vinculadas directamente a gestiones –donde tuvieron cargos y responsabilidades políticas y públicas formales-  gravemente cuestionadas por hechos de corrupción, pretendan participen y dirigir las marchas cívicas contra la corrupción. No es aceptable que ni Marisa Glave ni Verónika Mendoza deban participar  de las marchas contra la corrupción.

Su participación  deslegitima la marcha y hace daño a toda la sociedad. Su participación en las marchas afecta  y debilita la lucha contra la corrupción.

¿Porqué? Por que ambas deben aun rendir cuentas ante la Justicia,  el Congreso y la sociedad  de sus responsabilidades directas en las gestiones de Ollanta Humala y de Susana Villarán, gestiones que –junto a la de Toledo- son el paradigma de la mayor inmundicia.

Es cierto que aún no son culpables y que merecen la presunción de inocencia. Es verdad. Desde el CDS no afirmamos taxativamente una culpabilidad. Eso lo dirá una sentencia judicial en su momento. Pero el tema no es judicial precisamente. Es político: no es aceptable que políticas con altas responsabilidades directas en gestiones corruptas pretendan participar y dirigir las marchas de ciudadanos y jóvenes limpios.

Así como ahora es claro que nadie aceptaría que Ollanta Humala,  Anel Twonsend, Alejandro Toledo o Susana Villarán (todos socios políticos de ambas no hace mucho) pretendan presidir y participar en una marcha contra la corrupción, justamente por estar implicadas en hechos directos de corrupción y/o de grave y grosero comportamiento político anti ético, no es aceptable, por el bien de la lucha contra la corrupción, que Marisa Glave o Verónika Mendoza participen.

Desde el CDS les pedimos democráticamente que se abstengan de participar en la próxima Marcha contra la Corrupción, porque las y los jóvenes del Perú queremos una Marcha Limpia porque trabajamos por una política limpia y por un Perú Limpio.

 

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