Punto de Encuentro

A SOLAS CON M.A.D

“¡Doctor ya han pasado más de 45 minutos desde que llegó el invitado, ya es hora de grabar!” __ Irrumpió impaciente la jovencísima asistente de producción    de la  “Función  de la Palabra”  Helen Sánchez en pleno plató de televisión.

“¡Uyyy verdad, el tiempo pasa volando ¿no?! ”  _  Me decía Marco Aurelio Denegri  con ojos saltones y risueños, a unos segundos de empezar la entrevista en TV conmigo. Y efectivamente habíamos estado charlando previamente, sin grabar, cerca de una hora,  que me parecieron 5 minutos. Denegri tenía el talento de hacerte sentir realmente a solas y  único, cuando hablaba distendidamente contigo. Tanto así que nos olvidamos de todo el equipo de producción que estaba esperando que acabáramos nuestra informal conversación..

“¡Perdón, perdón Helen,  ya, empecemos de una vez!”_ Sentenció Denegri.

Al mirar de reojo al equipo de producción, pude verlos bastante molestos por la tardanza. Con toda la razón del mundo por supuesto.

Previamente ya había conocido a Marco Aurelio en el jirón  Paruro en el Centro de Lima. Me recuerdo pasando por la popular  calle un fin de semana en diciembre del 99 para ver precios de parlantes de sonido. Lo vi muy  bien enternado, de pie en la acera, muy relajado y tranquilo al lado de un típico Volkswagen escarabajo rojo del 70 algo destartalado. Yo ya seguía sus excelentes  programas en cable mágico Cultural  así que prejuzgue en mis pensamientos, dada mi gran ignorancia de ese entonces:

“Se parece mucho, pero no creo que sea Denegri, alguien como él no estaría aquí en Paruro”_Me dije.

Cuando retornaba de ver los parlantes, pase por la misma calle y por la misma acera donde estaba el “supuesto Marco Aurelio”. Mientras me aproximaba, vi efectivamente que era él, muy tranquilo y muy  diferente al rostro “beligerante” de su programa. Con mucho miedo me acerqué y lo felicité por el gigante  aporte cultural que brindaba al país.

“Muchas gracias joven”_ Me dijo muy tímidamente, con mirada muy atenta y bondadosa, presto a seguir escuchándome. Actitud que me descuadro por completo   y me puso más nervioso aún, atinando solamente a darle la mano y  a despedirme despavorido.

De esta manera no lo volví a ver en persona hasta Junio del 2016 en TV Perú, como invitado en su programa. Al terminar la intensa entrevista cambió “el rostro beligerante” por el de la  apacibilidad nuevamente. Y  mientras  la maquilladora le limpiaba los polvos de la cara, yo aproveché  para decirle:

“Doctor, un gran placer. Cuando usted quiera, con toda libertad y fuera de cámaras, podemos pactar un momento para seguir conversando en otro lugar, de cualquier tema, tomando un café”

Giró su rostro desmaquillado  lentamente, mirándome con profundo sosiego y desconcierto,  como si nadie realmente se lo hubiese solicitado  antes….

Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.

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